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El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, emprendió este viernes otra de sus habituales giras de los fines de semana por el territorio mexicano, pero esta vez sin actos multitudinarios debido a la pandemia de coronavirus que lleva 585 enfermos y ocho muertos en el país.

"Decidimos no cancelar la gira. Hicimos nada más el compromiso de tener sana distancia", aseveró el mandatario en un reducido mitin para exponer las labores de mejoramiento urbano en Bahía de Banderas, en el occidental estado de Nayarit.

El presidente recordó que por la contingencia sanitaria "ahora solo 100 personas pueden reunirse" y lamentó la situación: "Es incómodo porque imagínense no darnos la mano ni abrazarnos si nos queremos mucho".

A diferencia de las giras que López Obrador ha llevado a cabo desde que asumió el poder en 2018, el evento no estuvo abarrotado de público ni el mandatario accedió al escenario abriéndose paso entre abrazos y besos de simpatizantes.

En esta ocasión, el presidente estuvo acompañado en el escenario de cuatro funcionarios del estado, todos ellos separados a un metro de distancia, frente a un puñado de trabajadores y periodistas.

"Estamos en esta contingencia por el coronavirus. Tenemos que cuidarnos todos, protegernos", expresó durante el evento el presidente, del izquierdista Movimiento Regeneración Nacional (Morena), quien al mismo tiempo defendió que el combate a la pandemia no debe afectar a los más desfavorecidos.

"Desgraciadamente, tenemos más de la mitad de la población económicamente activa en la informalidad, que no es otra cosa que buscarse la vida como se puede. Tenemos que cuidar esa economía porque dependen millones de mexicanos" de ella, reivindicó.

A su llegada al aeropuerto de Ciudad de México, donde tomó el vuelo a Nayarit, el presidente pidió sonriente a los periodistas que no se le acercaran para respetar la "sana distancia".

Las medidas sanitarias de esta gira contrastan con las que hubo en Guerrero y Oaxaca los dos anteriores fines de semana, en los que López Obrador fue muy criticado por abrazarse con la gente y pedir a los mexicanos seguir acudiendo a los restaurantes en plena crisis sanitaria.

México arrancó esta semana la llamada Jornada de Sana Distancia, que durará cuanto menos un mes, y contempla la suspensión de actividad públicas y privadas no esenciales, el distanciamiento social, la suspensión de eventos masivos y el cierre de algunas dependencias del Gobierno.

No obstante, no se han cerrado las fronteras, restringido los vuelos internacionales ni implementado ninguna cuarentena obligatoria a nivel federal, por lo que el seguimiento a todas estas medidas de prevención es dispar entre la ciudadanía.