EFENaciones Unidas

El presidente de Paraguay, Mario Abdo Benítez, expresó este viernes en la Asamblea General de las Naciones Unidas la "decepción" de su Gobierno ante el mecanismo de vacunas Covax y llamó a un debate internacional para analizar su lentitud.

"El covid sacó a la luz algunas realidades que debemos encarar. Lo difícil ha sido para muchos países como el nuestro tener que decir a nuestros pueblos que a pesar de haber gestionado, pagado, vacunas a tiempo a través del mecanismo Covax, (...) no llegaron a tiempo", dijo el mandatario.

Abdo Benítez, del conservador Partido Colorado, agregó que Paraguay "siempre ha apostado por el multilateralismo" al entender que "los problemas comunes que trascienden nuestros países requieren de una respuesta conjunta, como es el caso del covid-19".

"Sin embargo no podemos ocultar nuestra profunda decepción ante la respuesta del sistema multilateral por la distribución efectiva y oportuna de vacunas. Esta realidad debe de ser abordada en este recinto con la voluntad de evaluar lo sucedido y poder generar cambios de cara al futuro", acotó.

Asimismo destacó "la cooperación de países amigos y hermanos que desinteresadamente extendieron su mano solidaria al pueblo paraguayo mediante la cooperación de vacunas" que les permitieron "salvar vidas y avanzar con el programa de inmunización".

"Agradezco nuevamente a los Gobiernos de los Estados Unidos, Catar, India, México, España, Chile, Colombia, Emiratos Árabes Unidos, Uruguay, por tan noble gesto. Nuestro país no lo olvidará", añadió.

El mandatario paraguayo dijo también en ese foro que no se puede "ignorar que algunos intentaron usar la vacuna como herramienta política e ideológica en uno de los momentos más duros de la historia reciente de la humanidad".

El retraso en la llegada de las vacunas a Paraguay, así como la escasez de medicamentos en los centros públicos de salud, desbordados por la pandemia, motivaron manifestaciones ciudadanas el pasado marzo en Asunción, la capital, exigiendo la renuncia de Abdo Benítez.

Paraguay se confió el pasado año al mecanismo Covax para conseguir vacunas para la inmunización contra el coronavirus, que hasta la fecha ha dejado más de 16.000 fallecidos, en una población de algo más de siete millones de habitantes.

Sin embargo, las unidades adquiridas a través de Covax llegaron a cuentagotas, y el Gobierno tuvo que recurrir a otros laboratorios y, sobre todo, a las donaciones para poder avanzar en su plan de vacunación.