EFEAsunción

El presidente de Paraguay, Mario Abdo Benítez, pidió este lunes "cambiar la metodología de lucha" y apeló a establecer "un gran debate dialéctico" para poner fin a la violencia en el país, tras el enfrentamiento del fin de semana entre la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) y el autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), que se saldó con la muerte de tres de sus miembros.

Abdo Benítez lamentó tener que "llegar a este grado de violencia" y reconoció que estos operativos "no resultan muy cómodos" al Gobierno, aunque al mismo tiempo felicitó a las fuerzas del orden por "estar cumpliendo con su deber".

"Reconozco la fuerza y el sacrificio que está haciendo la FTC, muchas veces no comprendida. Es parte de la estrategia del terrorismo debilitar el prestigio de la FTC", dijo el presidente a los medios tras la inauguración de un centro de salud en la localidad de Luque, próxima a Asunción, en las que fueron sus primeras declaraciones tras el operativo.

De esta manera, el presidente salió al paso de las constantes críticas a la FTC por los escasos resultados en relación al presupuesto invertido, unos 67.641 millones de guaraníes (cerca de 9,6 millones de dólares) contemplados en el Presupuesto General de la Nación (PGN) de 2021.

Para Abdo Benítez, el operativo ocurrido la noche del viernes al sábado en el norte del país demostró que la FTC ha construido "capacidad lenta, pero capacidad al fin", ya que consiguió tender una emboscada a un grupo de unos ocho miembros del EPP para llegar a su campamento y consiguió, además, abatir a tres de sus integrantes.

El mandatario recordó también que la "Operación Tormenta", como se ha bautizado al operativo de este fin de semana en el Cerro Guazu, en el departamento de Amambay (norte), es el enfrentamiento más importante con el grupo armado desde 2014.

Sin embargo, este no es el único operativo reciente de la FTC contra el grupo criminal, ya que a comienzos de septiembre se registró otro encuentro con el EPP que tuvo un resultado inesperado para el Gobierno.

En esa ocasión, Abdo Benítez informó en sus redes sociales de un operativo "exitoso" con dos miembros del grupo abatidos, que resultaron ser dos niñas de 11 años, supuestas hijas de miembros del EPP.

Tras conocerse ese dato, una parte de la sociedad y, también, la oposición manifestaron su indignación y recordaron al Gobierno que "eran niñas".

A eso se sumó una exigencia de Argentina para investigar los hechos, ya que las dos menores contaban con nacionalidad de ese país.

Esta vez el Gobierno fue más cauto en su comunicación del operativo e incluso Abdo Benítez sostuvo este lunes que "no es satisfactorio" recurrir a la violencia.

"No puedo decir nunca que estamos contentos, porque hay paraguayos muertos. Hay familias de luto hoy en nuestro país", expresó Abdo Benítez, al tiempo de llamar al diálogo.

LA PRIORIDAD DE LIBERAR A LOS SECUESTRADOS

A pesar del resultado de este fin de semana, el presidente insistió en que la lucha contra el EPP no terminará hasta recuperar con vida a los tres secuestrados: el exvicepresidente Óscar Denis, secuestrado en septiembre, el policía Edelio Morínigo, secuestrado en 2014, y el ganadero Félix Urbieta, en 2016.

"Este fue un operativo más, pero no estamos ni satisfechos ni la misión ha terminado. Está lejos de terminar esta misión hasta traerles a los paraguayos que están secuestrados, traerles con vidas con su familia. Ese es el trabajo que está haciendo la FTC en el norte", agregó.

El secuestro de Óscar Denis, exvicepresidente de Paraguay, por parte del EPP fue el primero de un político y también el primero durante el Gobierno de Abdo Benítez.

El EPP secuestró a Denis y a uno de sus trabajadores el pasado 9 de septiembre, cuando fueron interceptados mientras viajan en una camioneta por la estancia "La Tranquerita", propiedad del político, ubicada entre los departamentos de Concepción y Amambay (norte).

El trabajador, un joven indígena, fue liberado unos días después, pero Denis, de 74 años y con problemas de salud, sigue cautivo, a pesar de que su familia cumplió con los requisitos exigidos por el EPP para su liberación.

Los familiares de Denis, Morínigo y Urbierta pidieron a comienzos de noviembre una cumbre de los tres poderes del Estado para diseñar una política de seguridad que garantice su liberación e impida que se den casos similares en el futuro.

OPERACIÓN TORMENTA

Una patrulla de la FTC divisó la tarde noche del sábado a un grupo de unas ocho personas, miembros del EPP, caminando a una distancia de 300 o 400 metros entre ellos por el Cerro Guazu, en el departamento de Amambay, como informaron este sábado en la conferencia de prensa.

Los integrantes del EPP se negaron a entregarse a la FTC y abrieron fuego contra ellos, a lo que los uniformados respondieron del mismo modo, según el relato oficial.

Tras asegurar el terreno, la patrulla de la FTC encontró los cadáveres de tres hombres que fueron identificados como Lucio Silva, Esteban Marín y Rodrigo Argüello.

Silva, de 61 años, era uno de los miembros más antiguos del EPP, mientras que Marín, de 36, era considerado el cerebro operacional del grupo, y Argüello, de 24, también contaba con varios delitos en su historial.

Los dos últimos estaban implicados en el secuestro de Denis.