EFEBrasilia

El Senado de Brasil avaló este jueves declarar el "estado de emergencia" en el país para crear una serie de subsidios sociales con los cuales mitigar el impacto del precio de los combustibles, cuando faltan apenas tres meses para las elecciones.

La medida, presentada en forma de enmienda a la Constitución, fue respaldada por casi la totalidad de los senadores presentes en las dos votaciones que se llevaron a cabo, y ahora será analizada por la Cámara de Diputados.

El proyecto, que cuenta con el beneplácito del presidente Jair Bolsonaro, que buscará la reelección en los comicios de octubre, compromete unos 41.200 millones de reales (7.900 millones de dólares) para diversos programas sociales hasta final de año, los cuales no estaban previstos inicialmente en el presupuesto de este año.

Entre los beneficios contemplados están elevar el valor mínimo de la ayuda mensual que ya se reparte entre las familias más pobres hasta los 600 reales (115 dólares), lo que supondría un aumento del 50 %, y crear otro subsidio para financiar las bombonas de gas.

También se prevé instaurar un subsidio de 1.000 reales (192 dólares) para camioneros autónomos, que forman parte de la base social de apoyo a Bolsonaro, entre otras iniciativas con las que se pretende reducir los efectos de la fuerte subida de los hidrocarburos de los últimos meses.

El proyecto ha levantado sospechas entre la oposición, que, si bien votó hoy a favor del mismo, lo ha tachado de "electoralista", en un contexto en que todos los sondeos de opinión vaticinan una victoria holgada del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, en los comicios del próximo 2 de octubre y la popularidad de Bolsonaro está a la baja por la delicada situación económica.

Este jueves, el único voto en contra fue el del senador José Serra, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB, centro-derecha) y quien criticó que "se pase por encima de todas las reglas fiscales" para aprobar el texto "en vísperas de las elecciones" presidenciales, legislativas y regionales de octubre.

La legislación brasileña no permite crear nuevos programas sociales en año electoral, prohibición que el Gobierno ha conseguido sortear incluyendo una declaración temporal del "estado de emergencia" bajo el pretexto de la fuerte inflación, que roza el 12 %, y el elevado precio de los combustibles.

La Administración de Bolsonaro ya utilizó ese mecanismo durante el primer año de la pandemia del coronavirus, en 2020, lo que le autorizó a superar los límites de gastos y saltarse temporalmente las reglas de equilibrio fiscal.