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Los ex jefes de Estado y Gobierno que conforman la Iniciativa Democrática de España y las Américas (IDEA) condenaron este sábado la detención del primer vicepresidente del Parlamento venezolano, Édgar Zambrano, a manos de "la policía política del dictador Nicolás Maduro".

Mediante una declaración firmada por 23 exmandatarios, IDEA condenó las acciones del presidente venezolano y de "la estructura militar que lo apoya dirigidas a clausurar el único órgano legítimo y democrático con el que cuenta Venezuela, reconocido internacionalmente, la Asamblea Nacional".

Zambrano, quien está acusado junto a otros nueve diputados de estar involucrado en el fallido levantamiento militar liderado por el jefe del Parlamento, Juan Guaidó, contra el Gobierno de Nicolás Maduro, fue detenido esta semana cuando se encontraba en las cercanías de su partido Acción Democrática (AD).

Posteriormente, un tribunal con competencia en casos relacionados con terrorismo ordenó la privativa de libertad del primer vicepresidente del Parlamento, quien será juzgado por la Justicia ordinaria, y fijó como centro de reclusión la sede policial del principal fuerte militar de Venezuela.

Los firmantes de la declaración, entre quienes figuran José María Aznar y Felipe González, ex jefes del Gobierno de España, y los expresidentes colombianos Andrés Pastrana, César Gaviria y Álvaro Uribe, dejaron constancia de su "grave preocupación por el arbitraje militar al que se encuentra sometido el ejercicio del poder público en Venezuela".

Resaltaron que es responsabilidad de las Fuerzas Armadas "evitar que los colectivos populares armados sean el rostro cotidiano de la violencia dictatorial contra un pueblo hambriento y desesperado, y sobre todo, respaldar al orden constitucional y la libre como pacífica deliberación de los ciudadanos en sus luchas por la libertad".

De igual manera, ratificaron su respaldo al proceso democrático, "de rango constitucional previsto por el Estatuto para la Transición hacia la Democracia" de la Asamblea Nacional, y que conduce su líder, Juan Guaidó, que se proclamó presidente interino de Venezuela en enero pasado y es reconocido como tal por más de 50 países.

La declaración, firmada también por Felipe Calderón y Vicente Fox (México), condena de manera enérgica "el atentado contra la inmunidad" de una decena de diputados venezolanos, sometidos a una persecución por parte de "la dictadura en colusión con jueces sin independencia y a su servicio".

Es igualmente crítica contra los "graves atentados contra la integridad personal" de los manifestantes o de los dirigentes políticos o miembros de las Fuerzas Armadas que "se encuentran presos en los sótanos de la policía política (SEBIN) y de la Dirección de Contrainteligencia Militar (DGCIM)".

Los expresidentes y ex jefes de Gobierno, entre ellos los panameños Nicolás Ardito Barletta y Mireya Moscoso, hicieron un llamado a la comunidad internacional para avanzar "hacia una unidad de criterios eficaces y colectivos, que ayuden a ponerle término a la tragedia de Venezuela".

"Los venezolanos sufren una crisis humanitaria terminal y se encuentran bajo secuestro por un verdadero Estado narco-criminal", destaca la declaración, suscrita también por los exmandatarios Fernando De la Rúa (Argentina), Luis Alberto Lacalle (Uruguay) y Juan Carlos Wasmosy (Paraguay).

Los costarricenses Oscar Arias, Rafael Ángel Calderón, Laura Chinchilla y Miguel Ángel Rodríguez fueron otros de los firmantes de la declaración, así como los ecuatorianos Osvaldo Hurtado, Jamil Mahuad y Gustavo Noboa B.

Enrique Bolaños (Nicaragua), Alfredo Cristiani (El Salvador), Eduardo Frei Ruiz-Tagle (Chile) y Jorge Quiroga (Bolivia) pusieron también su rúbrica en esta declaración que anhela el reingreso de Venezuela "al concierto de las naciones democráticas del mundo".

Venezuela atraviesa una fase de tensión política desde el pasado enero, cuando Maduro juró un nuevo mandato de 6 años que no reconocen la oposición y parte de la comunidad internacional y, en respuesta, Guaidó se proclamó presidente interino del país, tras lo cual fue reconocido como tal por más de 50 países, con Estados Unidos a la cabeza.