EFEGuatemala

Es la cuarta vez que pelea por la Presidencia de Guatemala pero está seguro de que el próximo 16 de junio sí la ganará. Alejandro Giammattei asegura que su insistencia no es por un afán de poder, sino de servir, y promete que de llegar al Gobierno creará un "muro económico" de oportunidades para frenar la inmigración irregular.

"Los muros físicos no detienen. Los muros económicos sí. Un muro económico de prosperidad, de trabajo", anuncia en una entrevista con Efe el candidato a la primera magistratura de Guatemala por el partido VAMOS, en la que dice que si la gente tiene un empleo, una vivienda, salud, educación y seguridad "no se va".

Y en esta misma línea advierte que ya le ha planteado a México un plan binancional de "desarrollo en la zona fronteriza" entre ambos países con efectos directos en los departamentos de Huhuetenango y San Marcos para crear "un banco de desarrollo binacional regional" que pueda instituir oportunidades porque la gente con un muro de 22 metros o lo salta o lo pasa por debajo como Joaquín "el Chapo" Guzmán, pero "de que pasa se pasa".

Giammattei, que tiene un discurso campechano y popular, admite que la pobreza es la causa "número uno" de la migración irregular y reconoce que para acabar con la desigualdad en Guatemala, uno de los países con más diferencias sociales del mundo, se necesitaría un crecimiento sostenido de la economía del 6 por ciento durante 12 años para reducir la pobreza extrema en un 80 por ciento.

¿Cómo hacerlo?. Cambiando "el concepto de país en el mundo" con una mayor "certeza jurídica y respeto a la propiedad privada" para garantizar una mayor inversión extranjera con un modelo de desarrollo económico que saque ventaja de la posición geoestratégica de Guatemala, que tiene salida al Atlántico, el Pacífico y el Caribe y que comparte frontera con el "segundo bloque" económico más importante del mundo, México y Estados Unidos.

"Tenemos que cambiar el concepto. Pilar número cinco de nuestro programa de Gobierno: Relaciones con el mundo", acota mientras agrega que seguirá manteniendo el reconocimiento ala líder opositor Juan Guaidó como presidente de Venezuela y aumentará su vigilancia sobre la "dictadura" de Daniel Ortega en Nicaragua, en donde espera que la Organización de los Estados Americanos (OEA) garantice la aplicación de la carta democrática.

Giammattei, quien dice no estar de acuerdo con la Guatemala actual por la miseria, la pobreza, la hambruna o la desnutrición, plantea "una reforma del Estado" y rechaza las casi 30 "campañas negras" de las que asegura haber sido víctima en más de 70 días de campaña electoral.

El aspirante a la Presidencia, que va segundo en la intención de voto según la mayoría de las encuestas y que fue director del Sistema Penitenciario, acusa de ellas a personas "de la extrema izquierda", que se sienten perdidos, y de grupos "interesados" en mantener "el statu quo" y no apostarle a "un grupo decente" como el que él encabeza.

Giammattei, quien estuvo en prisión preventiva por 10 meses en 2010 acusado de participar en una masacre en la cárcel de Pavón en 2006 en la que murieron varios reos pero que asegura que fue una "acusación política", denuncia que hay grupos interesados en mantener el sistema político como está, "entre la podredumbre y la asquerosidad".

Siete de esos presos murieron el 25 de septiembre de 2006 en el asalto policial a la Granja Modelo Rehabilitación Pavón, que estaba tomada por los reclusos, y Giammattei estuvo en el puesto de mando cuando se produjo la operación pues era director del Sistema Penitenciario, pero fue absuelto por "hacer bien" su trabajo.

El candidato, que presume de pertenecer a un partido transparente que lleva tres años trabajando en un plan de Gobierno, se muestra partidario de usar la pena de muerte en algunos casos porque "es constitucional" y un presidente, encargado del recurso de gracia que es como "poner el dedo arriba o abajo", tiene que asumir "su responsabilidad".

Este hombre, médico de profesión aunque admite que no ejerce en la actualidad, apuesta por una ley de presidios aprobada en 2007 para recuperar el control de las cárceles y reducir el hacinamiento, que supera el 300 por ciento y que está provocado, a su juicio, por un "abuso de la prisión preventiva".

Es por ello que defiende el uso de medidas sustitutivas, como el arresto domiciliario o el brazalete electrónico, y la reinserción de los presos, de los que, según sus cifras, 6 de cada 10 son rehabilitables, 2 necesitan "mucho trabajo" y el resto sí hay que ponerlos "siete pisos bajo tierra, con seis candados, ocho cámaras y totalmente aislados" porque no se pueden rehabilitar.

Para acabar con la violencia también propone que todo aquel que atente contra un servicio público, como un ataque a un autobús, sea tratado "como un terrorista" y pide separar a los reclusos en las cárceles en función de su peligrosidad para solventar un problema que no se ha querido asumir por "la falta de niveles de testosterona en las autoridades".

Los reclusos, a los que obligará a trabajar por sus alimentos y por su educación, son parte del problema de la "ola de extorsiones impresionante" que sufre el país, y dice que mientras las cárceles sean inseguras también lo van a ser las calles, por lo que insta a todos los sectores a romper ese "vínculo maldito".

Giammattei, que no es partidario de establecer cuotas para lograr la igualdad entre el hombre y la mujer o entre los pueblos indígenas y los no indígenas, insiste en que las féminas son "el pilar del desarrollo" de su programa de Gobierno y apuesta por "cambiar el chip de la mujer" para que participen en los programas y formen parte de la toma de decisiones.

"Las acciones afirmativas, solo por acciones afirmativas si no hay procesos de cambio, son muy difíciles de poder cumplir", resume, y agrega que su Gabinete, que será presentado la próxima semana, no mirará al género, sino a elegir "al mejor" en cada tema.

Otro de los problemas para el país es la conflictividad generada por la oposición de las comunidades a las mineras y las industrias extractivas por sus efectos en los pueblos y en el medioambiente, y sobre ello el aspirante promete, 90 días después de asumir, delinear el reglamento para el proceso de consultas, que establece el convenio 169 de la Organización Internacional de Trabajo (OIT).

"Estoy a favor de todas aquellas actividades económicas que sean legales, que respeten las normas del país, ambientales y de cualquier índole, y que sean aprobadas por la población", proclama, y agrega que "si la gente dice sí, sí, y si la gente dice no, no".

En cuanto a la corrupción, Giammattei, que ha anunciado que denunciará a la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (Cicig) por una campaña negral que la organización ha negado, pide aprender de las cosas buenas y malas, pero asegura que después de 13 años de presencia de este ente auspiciado por la ONU el país ya aprendió.

No obstante, admite que Guatemala necesita "apoyo internacional" en materia de investigación, persecución penal y tribunales de justicia, pero para ello pedirá, de llegar al poder, apoyo "bilateral" a los "países amigos" como Israel, que tiene "el mejor sistema de inteligencia", o Estados Unidos, en el tema del FBI.

"No tenemos que recurrir a un organismo multilateral", zanja al apuntar que ya tienen "disposición" para poder colaborar con esos dos países en materia de corrupción e impunidad, uno de los grandes flagelos de Guatemala.

Patricia Pernas