EFESao Paulo

El candidato progresista brasileño Fernando Haddad enfrentó hoy críticas de los laboristas, un importante socio que abrió una brecha en la alianza de izquierdas formada para enfrentarse en la segunda vuelta de las presidenciales al ultraderechista Jair Bolsonaro, fortalecido tras un nuevo sondeo.

A las dificultades de Haddad para conformar un amplio "frente democrático" suprapartidario contra al polémico capitán en la reserva del Ejército se sumaron hoy las voces discordantes de algunos dirigentes del Partido Democrático Laborista (PDT).

Los laboristas, que postularon a Ciro Gomes y cayeron derrotados al quedar terceros en la primera vuelta de los comicios con el 12,5 %, denunciaron la falta de "autocrítica" del Partido de los Trabajadores (PT) apenas una semana después de haber dado su "apoyo crítico" a Haddad de cara a la segunda vuelta.

El primero en cuestionar a la formación 'petista' fue Cid Gomes, hermano de Ciro y quien dijo en un evento a favor de Haddad, celebrado en la víspera en la ciudad de Fortaleza, que el PT "merece perder la elección" del próximo 28 de octubre.

También instó al PT a entonar el "mea culpa", tener "humildad" y "reconocer que hicieron muchas tonterías", entre los abucheos de algunos de los asistentes, a los que llegó a calificar de "tontos".

Las críticas de Cid Gomes fueron respaldadas hoy por el presidente del PDT, Carlos Lupi, quien aseguró que esas afirmaciones son compartidas por buena parte de su partido.

"El PT tiene que ser humilde y reconocer sus errores. Ellos no tienen autocrítica", expresó Lupi y añadió que la "cultura del PT es solo la de querer" recibir apoyo y "nunca querer apoyar a nadie".

El apoyo de los laboristas, que obtuvieron unos 13 millones de votos en la primera vuelta, se presenta como fundamental para intentar revertir la enorme distancia de Haddad con respecto a Bolsonaro, un nostálgico de la dictadura militar (1964-1985).

Según una encuesta divulgada el lunes por el Instituto Ibope, el ultraderechista conseguiría la victoria con un 59 % de los votos válidos frente al 41 % que lograría Haddad, quien asumió la candidatura en lugar del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, preso por corrupción y vetado por la Justicia de concurrir tras ser condenado en segunda instancia.

Sin embargo, Ciro Gomes puso rumbo a Europa tras las elecciones y desapareció temporalmente del escenario político brasileño, por lo que no hará campaña en la calle con Haddad.

Al "apoyo crítico" que consiguió el exministro de Educación de los laboristas se suma la negativa del partido Rede Sustentabilidade, liderado por la ecologista Marina Silva, gran derrotada en las presidenciales, de respaldarle abiertamente y limitarse únicamente a vetar a Bolsonaro.

Haddad restó importancia a la grieta abierta en su alianza progresista, que sí cuenta con el sólido respaldo del Partido Comunista do Brasil (PCdoB), del Partido Socialista Brasileño (PSB) y del Partido Socialismo y Libertad (PSOL).

"Sé que el problema no es conmigo", dijo el candidato del PT en una entrevista a una radio local y agregó que es "muy amigo" de los hermanos Gomes, en el que ha sido su quinto día consecutivo de agenda electoral en la ciudad de Sao Paulo.

Por su parte, Bolsonaro, aún convaleciente en su casa de Río de Janeiro tras recibir una grave puñalada el pasado 6 de septiembre durante un mitin, continúa haciendo campaña a golpe de tuit.

El polémico aspirante por el Partido Social Liberal (PSL) prometió hoy en esa red social que, si es elegido presidente, extraditará "inmediatamente" al exactivista italiano de izquierdas Cesare Battisti, algo que fue vetado por el propio Lula el último día de su segundo mandato, en 2010.

De acuerdo con la encuesta de Ibope, el polémico candidato lidera las intenciones de voto en todas las regiones del país -excepto en el empobrecido nordeste-, así como entre el electorado masculino, femenino, blanco, negro, evangélico y aquellos con un nivel de educación superior.

Haddad espera aún poder debatir con su adversario en televisión para recortar las diferencias, mientras afina su estrategia.

"Creo que en la primera vuelta fuimos victoriosos, llegamos a más de 30 millones de votos y ahora vamos a establecer la estrategia para la segunda vuelta", dijo hoy el aspirante a falta de doce días para la celebración de los comicios.