EFESao Paulo

La aprobación a la gestión del Ministerio de Salud de Brasil ante la crisis del coronavirus subió esta semana hasta el 76 %, más del doble que la del presidente Jair Bolsonaro (33 %), uno de los más escépticos sobre la gravedad de la pandemia, según una encuesta divulgada este viernes.

La aprobación de la cartera de Salud, comandada por el médico Luiz Henrique Mandetta, saltó desde un 55 %, registrado en la encuesta realizada entre el 18 y 20 de marzo, hasta el 76 % en el último sondeo, realizado por el instituto Datafolha y publicada por el diario Folha de Sao Paulo.

El apoyo a la gestión de Bolsonaro delante de la crisis del coronavirus, sin embargo, cayó del 35 % hasta el 33 %, mientras que la reprobación saltó del 33 % al 39 %, de acuerdo con el sondeo, que entrevistó a 1.511 personas entre el 1 y 3 de abril y tiene un margen de error de tres puntos porcentuales.

El aumento de la popularidad del Ministerio se produce en medio de las divergencias entre Mandetta, médico de formación y partidario del distanciamiento social, y Bolsonaro, quien ha criticado el confinamiento masivo y desoído las recomendaciones de las autoridades sanitarias.

En una entrevista ofrecida la víspera, el líder ultraderechista, quien defiende la reapertura del comercio y ha minimizado la gravedad de la pandemia del coronavirus, criticó a su ministro de Salud por no "escuchar" al presidente y le pidió "humildad".

El ministro intentó sortear las críticas del gobernante y afirmó que su objetivo es combatir el avance de la COVID-19 en Brasil.

"No comento lo que el presidente de la República dice. Tiene un mandato popular y quien tiene mandato popular habla, y quien no tiene, como yo, trabaja", respondió Mandetta declaraciones recogidas por Folha de Sao Paulo.

Desde que comenzó la crisis del coronavirus, Mandetta ha reiterado que la labor llevada a cabo por su Ministerio está basada en "criterios científicos", lo que contrasta con la visión de Bolsonaro, que considera que el COVID-19, enfermedad causada por el coronavirus SARS-CoV-2, es una "gripecita".

En declaraciones al diario Folha de Sao Paulo, el titular de Salud expresó su preocupación con "una enfermedad nueva" cuyos impactos en el sistema de salud brasileño aún son desconocidos.

"Rezo a Dios que nada de eso pase por aquí, que yo esté absolutamente equivocado y que toda la ciencia esté absolutamente equivocada", expresó Mandetta.

Bolsonaro, por su parte, ha intentado moderar el tono en los últimos días, aunque sin llegar a convencer, y este jueves, en una entrevista, expresó su deseo de reabrir el comercio la próxima semana y convocar una jornada de ayuno para luchar contra el avance del patógeno.