EFEBrasilia

Una comisión de la Cámara baja de Brasil aprobó este martes el inicio de sendos procesos contra dos diputados de la base que respalda al Gobierno de Jair Bolsonaro, que pueden perder sus escaños si se prueba que violaron la ética parlamentaria.

Uno es el diputado Daniel Silveira, actualmente en prisión y acusado de graves amenazas y ataques a la "estabilidad democrática", y la otra es la legisladora Flordelis dos Santos, una pastora evangelista que es sospechosa de haber mandado a matar a su marido.

Silveira fue detenido hace diez días, después de divulgar un vídeo en sus redes sociales en el que lanzó unas graves amenazas e insultos de todo calibre contra los magistrados de la Corte Suprema, a los que pidió destituir en pleno.

También criticó el orden constitucional y elogió los tiempos de la última dictadura militar (1964-1985), así como la persecución del régimen castrense a la izquierda y el "comunismo", y sugirió su apoyo al asesinato de opositores.

La última dictadura es considerada un modelo por el presidente Jair Bolsonaro, capitán de la reserva del Ejército y líder de una emergente ultraderecha en la que se encuadra el diputado, quien es además investigado por manifestaciones convocadas el año pasado y en las que se exigía el "cierre" del Parlamento y la Corte Suprema.

El caso que salpica a la diputada Flordelis dos Santos es mucho más escabroso y se arrastra desde el año pasado, cuando por causa de la pandemia de coronavirus no funcionó el Consejo de Ética de la Cámara baja, que fue reinstalado este martes y decidió iniciar ambos procesos con miras a la destitución de los legisladores.

Flordelis es una excéntrica pastora evangelista que tiene 55 hijos, 51 de ellos adoptados, y cuyo esposo, también de la misma religión, fue asesinado con más de 30 balazos en la puerta de su casa cuando ambos volvían de la iglesia que ella ha fundado.

La diputada dijo que habían sufrido un intento de asalto, pero la investigación llevó hacia una muy compleja trama con complicidades familiares y las autoridades la acusaron de haber ordenado la muerte de su marido por disputas financieras.

Dos de los hijos de la diputada fueron arrestados como presuntos autores materiales del asesinato, pero luego fueron detenidos otros cinco hijos y una nieta.

Flordelis, como la conocen sus fieles, no ha sido detenida por su condición de parlamentaria, pero desde fines del año pasado asiste a las sesiones de la Cámara de Diputados con una tobillera electrónica que le permite a la Justicia vigilar sus movimientos.

El proceso iniciado este martes pudiera llevarla a perder su escaño y, en ese caso, al igual que sucede con el diputado Silveira, responder en prisión a las acusaciones que pesan en su contra.