EFESantiago de Chile

El bloque oficialista de derecha y futura oposición se reunió este miércoles con el presidente electo, Gabriel Boric, para abordar su rol en la próxima Administración, mientras intenta rearticularse tras la dura derrota electoral que sufrió en el balotaje de diciembre.

"A los chilenos les interesa que al Gobierno le vaya bien. Vamos a colaborar en la medida en que nos pongamos de acuerdo en los temas que para nosotros también son relevantes", señaló a la salida de la reunión el diputado Andrés Molina, presidente de Evópoli, el partido más centrista de los cuatro que integran la coalición Chile Vamos.

La cita fue solicitada por la actual coalición gubernamental para plantear temas a su juicio "urgentes" -como los episodios de violencia en el sur del país-, pero también para mostrarse cohesionados frente a la llegada de Boric al poder el 11 de marzo próximo.

¿OPOSICIÓN COHESIONADA?

Para Rodrigo Pérez de Arce, del Instituto de Estudios de la Sociedad (IES), la derecha sufrió un gran batacazo en los pasados comicios, al perder por casi 12 puntos de diferencia.

La apabullante derrota instaló un importante debate en la coalición: dar un giro al centro o rearticularse en torno al ultraderechista José Antonio Kast, que no fue su candidato en primera vuelta y forma parte del Partido Republicano, que no estaba convocado a la cita.

"Hay una tensión entre cierta actitud reformista y aquella que busca preservar el statu quo", añadió a Efe Pérez de Arce.

La necesidad de unidad, según expertos, tiene un sentido práctico: muchas de las leyes más polémicas que fueron aprobadas durante la pandemia -como los retiros anticipados de pensiones- contaron con el apoyo de parlamentarios oficialistas, pese al rechazo de propio Sebastián Piñera.

La idea es evitar esa dispersión parlamentaria y actuar de forma más ordenada en los complejos debates que se avecinan.

"Mucho del futuro de la derecha dependerá de la eficacia del gobierno de Boric para responder a temas sensibles para el sector, como inmigración, orden público y recuperación económica. La astucia del presidente electo será clave para no alimentar a las voces más radicales", agregó el experto del IES.

EL FACTOR ARAUCANÍA

La violencia en La Araucanía, que el martes dejó dos fallecidos producto de disparos perpetrados por desconocidos, es uno de los temas más relevantes para el bloque de derecha, que tiene en esta zona del sur del país uno de sus principales bastiones electorales.

Cuatro provincias de esta zona llevan más de tres meses bajo un estricto control militar que ha sido prorrogado en siete oportunidades por el Congreso, una medida impulsada por el presidente Piñera y rechazada por Boric.

"Sabemos que el presidente electo cree que efectivamente hay problemas que son graves y que requieren soluciones que sean diferentes a las que se han planteado hasta el momento", señaló por su parte el presidente de la Unión Demócrata Independiente, Javier Macaya.

Los líderes de Renovación Nacional (RN), el otro gran partido de Chile Vamos, no pudieron asistir a la cita por ser contactos estrechos de una parlamentaria que dio positivo por covid-19.

Boric, que no dio declaraciones al final de la cita, deberá conducir un país agitado social y políticamente y cuidar el proceso constituyente que busca dejar atrás la Carta Fundamental heredada de la dictadura de Pinochet (1973-1990).

No será un proceso fácil: pese al sismo en la elección presidencial, la derecha logró hacerse con la mitad del Senado y 14 miembros del ultraderechista Partido Republicano de Kast llegaron a la Cámara de Diputados, lo que le exige a Boric y a sus socios mucha habilidad política para impulsar las prometidas reformas estructurales hacia un Estado de bienestar parecido al europeo.