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La lucha por hacer justicia a los 30.000 desaparecidos argentinos durante la dictadura militar de Jorge Rafael Videla continúa en Italia con nuevas muestras e iniciativas para lograr que se descubra toda la verdad y la sociedad conozca lo que sucedió, dijeron hoy las autoridades argentinas en Roma.

En coordinación con las Embajadas de Argentina repartidas en todo el mundo, las instituciones han reforzado una campaña para atraer a los ciudadanos que nacieron en la década de los 70 y que dudan de sus orígenes para que se acerquen y puedan iniciar un proceso para descubrir si forman parte de los desaparecidos.

"Recibimos periódicamente a personas que tienen dudas sobre su identidad y les acompañamos en el proceso. Estamos convencidos de que muchos nietos y nietas están aquí en Italia", explicó hoy el embajador de Argentina en Italia, Roberto Carlés, en la inauguración de un mosaico en honor a las Abuelas y las Madres de Plaza de Mayo.

La baldosa, que representa el pañuelo y símbolo del movimiento, ha sido colocada en frente de la sede argentina en la capital de Italia con el objetivo de concienciar a los transeúntes de la lucha que durante más de 45 años han llevado a cabo centenares de mujeres para saber qué paso con sus hijos e hijas que desaparecieron durante la dictadura.

Asimismo, este jueves se ha inaugurado en Roma la muestra "Ellxs quieren contarnos", impulsada por la Dirección de Derechos Humanos del Ministerio de Cultura argentino y que recopila las pancartas históricas de estudiantes que reclaman por la memoria y la justicia de los desaparecidos.

En la inauguración de la exposición, que contó con la presencia de la directora de derechos humanos del ministerio de cultura de Argentina, Fabiana Almeida, el público pudo descubrir pedazos de recuerdos de estos jóvenes que desaparecieron por sus ideas políticas.

También en el ámbito cultural, el secretario de Derechos Humanos de Argentina, Horacio Pietragalla, celebró que la solicitud para convertir en Patrimonio de la Humanidad el Museo ESMA, un antiguo centro clandestino de detención y tortura situado en el centro de Buenos Aires (Argentina), continúe adelante.

"Tener ese sello es tener un reconocimiento internacional en un lugar donde hubo un genocidio, delitos de deshumanidad, tortura y robo de bebes", afirmó Pietragalla.

El secretario recordó que el sello de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) no solo es un gran paso para Argentina, sino para todos los países latinoamericanos que sufrieron con los golpes militares.

"Es un símbolo de reparación no solo para Argentina sino para todos los países que sufrieron las mismas lesiones y delitos en toda nuestra Patria Grande", declaró.