EFENaciones Unidas

La ONU dio hoy por agotada su gestión de buenos oficios entre Venezuela y Guyana para resolver la controversia limítrofe por la región del Esequibo y encomendó el asunto a la Corte Internacional de Justicia (CIJ).

Después de una mediación que comenzó hace 28 años, el secretario general de la ONU, António Guterres, dejó la solución de la disputa entre ambos países en manos de la CIJ, instancia que ha sido rechazada por Caracas mientras Georgetown la respalda.

Guterres siguió así la ruta planteada por su antecesor, Ban Ki-moon, quien anunció en diciembre de 2016 que si a finales del año siguiente no se lograba un "avance significativo" para resolver la disputa, se llevaría el caso ante la CIJ.

"El secretario general ha analizado detenidamente lo acontecido en el transcurso de 2017 en el proceso de buenos oficios y ha llegado a la conclusión que no se ha alcanzado progreso significativo", dijo su portavoz, Stéphane Dujarric, en un comunicado.

Como resultado, y siguiendo la recomendación que había hecho el ex secretario general, Guterres "ha escogido a la Corte Internacional de Justicia como el medio a ser utilizado para la resolución de la controversia".

No obstante, dejó abierta las puertas para que ambos países puedan "beneficiarse de continuidad en los buenos oficios" de la ONU con un "proceso complementario".

"El secretario general, de conformidad con los principios de la Organización de las Naciones Unidas, sigue comprometido a acompañar a ambos Estados mientras buscan superar sus diferencias con respecto a esta controversia fronteriza", señala el comunicado.

La región del Esequibo está bajo mediación de la ONU desde la firma del Acuerdo de Ginebra en 1966, por medio del cual Venezuela y Guyana buscan solucionar el contencioso que mantienen después de que Caracas denunció en 1962 ante la ONU el Laudo Arbitral emitido en 1899 por un tribunal en París que fijaba los límites comunes.

Venezuela reclama como frontera el río Esequibo, mientras Guyana señala que la línea limítrofe se define a partir del hito conocido como Monte Roraima.

La región del Esequibo abarca un área de unos 160.000 kilómetros cuadrados, lo que supone tres cuartas partes del territorio que tiene actualmente Guyana.

Durante los últimos meses Venezuela y Guyana han mantenido varias rondas de conversaciones bajo mediación de la ONU, pero no han logrado un acuerdo.

Desde comienzos de 2017, el secretario general designó como su representante personal en este asunto a Dag Halvor Nylander, quien, según el comunicado, "se dedicó a una serie de esfuerzos intensivos de alto nivel para intentar llegar a un arreglo negociado a la controversia".

Nylander fungió entre 2012 y 2016 como enviado especial de Noruega en el proceso de paz entre el Gobierno colombiano y la antigua guerrilla de las FARC y previamente había representado a su país ante la ONU.

Las diferencias entre los dos países se acrecentaron en los últimos años luego de que la estadounidense ExxonMobil descubriera yacimientos de petróleo en aguas en la zona del litigio.

El Gobierno de Venezuela aprobó por decreto en 2015 la creación de las Zonas Operativas de Defensa Integral Marítima e Insular (Zodimain) que dictaba una orden administrativa de defensa del país, con una demarcación que incluía como propias todas las aguas del Atlántico frente a la costa de Esequibo.

Guayana rechazó la decisión, lo que acrecentó el malestar entre las partes.

Aunque en el Acuerdo de Ginebra los dos países dieron al secretario general de la ONU la responsabilidad de elegir un medio para la resolución pacífica de la cuestión y la posibilidad de, si este no tenía éxito, buscar otra vía, la Cancillería venezolana reiteró en diciembre de 2016 que rechaza la CIJ como instancia para dirimir la controversia.

En cambio, Georgetown ve con buenos ojos ese organismo. La ONU ha dejado claro que la intervención de la CIJ se llevará a cabo a no ser que Venezuela y Guayana decidan conjuntamente lo contrario.