EFELa Paz

El pulso entre el Gobierno transitorio de Jeanine Áñez y el Parlamento boliviano, de mayoría del partido de Evo Morales, empañó este jueves los actos por el 195 aniversario de la independencia del país.

La acostumbrada sesión parlamentaria que se celebra anualmente por el 6 de agosto, que este año retornó a La Paz, se cumplió de forma presencial y virtual, al haber varios contagios de la COVID-19 en la Asamblea Legislativa, incluida quien ejerce como su presidenta, la senadora Eva Copa, del Movimiento al Socialismo (MAS) de Evo Morales.

LAS PUGNAS POLÍTICAS

Un diputado del partido de Áñez compartió en la pantalla gigante instalada en el Parlamento el mensaje "Tiranía, fraude y muerte. Bolivia no olvida", en alusión a los conflictos de octubre y noviembre pasados en el país.

Tras el discurso de Eva Copa, la mayoría parlamentaria "masista" dio por terminada la sesión sin permitir que Áñez leyera su informe a la nación, argumentando que no recibieron el documento por escrito previamente.

Algo que fue calificado de "sabotaje" por las autoridades nacionales, que aseguraron que las normas indican que el informe se debe entregar el mismo día de la sesión y no antes.

La mandataria interina dio el informe de todas formas desde el Palacio de Gobierno en La Paz, como estaba previsto, transmitido por la televisión estatal.

Al concluir, el viceministro interino de Coordinación y Gestión Gubernamental, Israel Alanoca, se trasladó al Parlamento para entregar el informe escrito y tuvo un momento de tensión con parlamentarias del MAS, que a gritos intentaron impedir que se presente el documento que, de todas formas, no fue recibido.

La mayoría parlamentaria del MAS mantiene un pulso con el Ejecutivo interino de Áñez, quien se ha negado a promulgar varias leyes y ha sido Copa quien las ha sancionado.

EL MENSAJE PRESIDENCIAL

En su informe, Áñez hizo un repaso de las principales acciones de su Gobierno desde que asumió la Presidencia interina al activar como senadora el mecanismo sucesorio que dejó roto el entonces oficialismo con la renuncia de Evo Morales, quien denunció que era forzado por un supuesto golpe de Estado, y de todos los que constitucionalmente estaban habilitados para reemplazarlo.

La mandataria transitoria tuvo duras críticas hacia la mayoría parlamentaria del MAS, el órgano electoral y el resto de candidatos para las elecciones generales, aplazadas para el 18 de octubre y para las que encabeza la candidatura de la alianza Juntos.

Áñez volvió a pedir al Legislativo que apruebe normas para disponer de créditos gestionados por el Gobierno transitorio para atender la emergencia sanitaria y para ayudas sociales, por unos 1.700 millones de dólares, uno de los pulsos que mantienen ambos poderes.

La mandataria interina cuestionó duramente que los otros candidatos no respalden sus políticas sanitarias y los invitó a firmar un "acuerdo nacional por los bonos" o ayudas sociales.

Este acuerdo, según dijo, permitirá concretar un nuevo bono que su Gobierno pretende entregar y no puede hacerlo porque el Legislativo no aprueba los créditos externos, pero además busca repetir entre enero y febrero de 2021 el pago de tres ayudas económicas entregadas durante la actual cuarentena.

"En esas fechas la pandemia estará de bajada y será el tiempo ideal para dar un impulso más a las familias a fin de que salgan adelante y encaren el 2021 con mejores horizontes", sostuvo.

El día festivo transcurrió sin la intensidad de las protestas de jornadas anteriores de sectores que piden que las elecciones se mantengan el 6 de septiembre como estaba antes previsto, en vez de atrasarlas a octubre.

Jeanine Áñez reiteró su mensaje de que no piensa perpetuarse en el poder y culpó al Tribunal Supremo Electoral de las protestas por "jugar" con la fecha de los comicios, pues antes ya los aplazó de mayo a septiembre y ahora a octubre.

Los actos oficiales fueron breves y sin público en La Paz, sin celebraciones como los desfiles de años anteriores en Sucre, la capital de Bolivia, por la cuarentena ante el nuevo coronavirus.