EFEBrasilia

Las Fuerzas Armadas de Brasil "rememoraron" este domingo el golpe de Estado de 1964, que dio paso a una dictadura que duró 21 años, y lo hicieron otra vez en el poder, obtenido en las urnas por el ultraderechista Jair Bolsonaro.

Aunque fueron convocadas manifestaciones tanto a favor como en contra de ese período, la respuesta fue escasa y la mayoría de esos actos no congregó más que a unos pocos cientos de personas, que expresaron su apoyo o condena sin incidentes.

Uno de los actos más concurridos fue en Río de Janeiro, donde unas 400 personas protestaron contra la dictadura y también contra el Gobierno, en tanto que en Sao Paulo cientos de manifestantes se sumaron a familiares de víctimas del régimen militar en una caminata por el céntrico Parque Ibirapuera.

El 55 aniversario del derrocamiento del entonces presidente, Joao Goulart, estuvo precedido de polémicas generadas por la decisión de Bolsonaro, capitán de la reserva del Ejército y nostálgico defensor de ese largo período militar, de "conmemorar" la fecha, algo inédito desde que el país recuperó la democracia en 1985.

Aunque Bolsonaro luego alteró el verbo y pidió "rememorar" ese episodio en vez de "conmemorar" lo que siempre niega que haya sido una dictadura, organismos de derechos humanos, la izquierda, la prensa y hasta sectores de centro y derecha alzaron la voz contra un período que consideraron una "página tenebrosa" de la historia.

Las polémicas también fueron agitadas por el hecho de que, por primera vez desde 1985, los militares vuelven a estar en el poder, pero gracias al voto que encumbró a Bolsonaro en las elecciones del año pasado.

Bolsonaro, en visita oficial a Israel, no hizo alusiones a la fecha, pero el Gobierno divulgó un breve vídeo a través de un canal de WhatsApp por el que se comunica con la prensa, en el que dijo que "un 31 de marzo" el Ejército "nos salvó" de la "amenaza comunista".

Fiel a las tradiciones castrenses, el mandatario es un ferviente defensor de los valores cristianos y de la civilización occidental, tiene como vicepresidente al general de la reserva Hamilton Mourao y ocho de sus 22 ministros proceden de unas Fuerzas Armadas que desde 1985 han demostrado su talante democrático.

Los actos este domingo fueron discretos en los cuarteles, en los que se leyó una nota que dice que "el 31 de marzo estaba incluido en el ambiente de la Guerra Fría" y las Fuerzas Armadas, "atendiendo el clamor de la amplia mayoría de la población y la prensa, asumieron un papel de estabilización" en un "convulsionado" momento político.

De hecho, el de 1964 en Brasil no fue un golpe clásico y tuvo un claro matiz cívico-militar. Goulart había ascendido al poder en 1961 tras la renuncia de Janio Quadros, de quien era vicepresidente, con la resistencia de la derecha, que lo tachaba de comunista.

En tiempos de Guerra Fría, el conflicto ideológico se agudizó y comenzó a haber movimientos en los cuarteles, que fueron intensos en los últimos días de marzo, con lo que Goulart abandonó Brasilia y se refugió en su estado natal de Río de Grande do Sul.

La oposición de derechas en el Congreso declaró "vacante" la Presidencia, pese a que Goulart estaba en el país, nombró como sustituto "provisional" al presidente de la Cámara Baja, Ranieri Mazzilli, y luego el Parlamento, en unas elecciones indirectas, le entregó el poder al general Humberto de Alencar Castelo Branco.

Esa elección inició un período de gobiernos militares en los que la represión fue la norma, según un informe de una Comisión de la Verdad publicado en 2014, que registró 434 muertos y desaparecidos por razones políticas y miles de casos de tortura, muchos de ellos recordados este domingo por la prensa local.

Como responsables de las torturas, el informe identificó a 377 agentes de la dictadura que no pudieron ser juzgados por una amplia amnistía dictada en 1979 por el propio régimen, que benefició tanto a militares como a miembros de grupos armados de izquierdas.

Eduardo Davis