EFEWashington

Los restos de la jueza del Supremo estadounidense Ruth Bader Ginsburg, fallecida el viernes, serán expuestos entre este miércoles y el viernes en la sede del máximo tribunal y en el Capitolio, para que la población pueda rendirle un último homenaje.

El Supremo anunció este lunes que el ataúd con los restos de la magistrada llegará el miércoles a la sede del tribunal, en la zona monumental de Washington, justo antes de las 09.30 horas (13.30 GMT) para ser objeto de una "ceremonia privada" en el Gran Salón.

En esa ceremonia participarán la familia de la jueza Ginsburg, amigos cercanos y los miembros del Supremo.

Los jueces permanecerán dentro del Gran Salón donde, siguiendo la tradición, el ataúd se colocará en el Catafalco de Lincoln, que ha sido prestado a la Corte por el Congreso de los Estados Unidos para la ceremonia.

Después de esa ceremonia privada, el féretro de la jueza se trasladará al pórtico, en la parte superior de los escalones del frente del edificio, para permitir el miércoles y jueves la vista del público al aire libre, debido a la pandemia del coronavirus.

Estos actos suelen tener lugar en el Gran Salón, pero la sede del Tribunal está cerrada al público debido a la pandemia.

Los porteadores del féretro serán varios de los agentes de policía del Tribunal Supremo.

En el Gran Salón también se exhibirá un retrato de la jueza pintado en 2016 por la artista estadounidense Constance P. Beaty.

Por su parte, la presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, anunció que el féretro de Ginsburg será trasladado el viernes al National Statuary Hall, en el Capitolio.

Pelosi dijo que debido al coronavirus, la ceremonia formal que tendrá lugar en el Capitolio en la mañana del viernes estará abierta solo para invitados.

Finalmente, la jueza será enterrada en una ceremonia privada la próxima semana en el Cementerio Nacional de Arlington, anunció el Tribunal.

Ginsburg falleció el viernes a los 87 años rodeada de su familia en su casa de Washington, D.C., debido a "complicaciones de una metástasis en el cáncer de páncreas" que padecía.

La magistrada vistió durante casi tres décadas la toga negra del Tribunal Supremo, adonde llegó en 1993 como la segunda mujer de la historia que ocupaba un puesto en esta corte, después de toda una carrera dedicada a causas feministas y a los derechos civiles.