EFEAsunción

El ministro del Interior de Paraguay, Euclides Acevedo, aseguró este lunes que no hay las condiciones exigidas para declarar el estado de excepción en el departamento de Amambay, como planteó el presidente del Congreso, Blas Llano, tras la fuga de más de 70 presos de un grupo criminal brasileño.

Llano, del opositor Partido Liberal, solicitó la semana pasada que su proyecto de declaración fuera tratado en sesión extraordinaria por la Comisión Permanente del Congreso, todavía en receso estival, y tras esa fuga en la prisión de Pedro Juan Caballero, capital de Amambay y frontera con Brasil.

Al respecto, Acevedo explicó que esa declaración requiere de la existencia de una "conmoción social" que a su juicio no se produjo por esa fuga de los miembros del Primer Comando Capital (PCC), supuestamente ocurrida con la colaboración de funcionarios de la prisión.

"Creo que no se dan las condiciones exigidas por la Constitución Nacional. Cuando se hizo el pedido, había una temperatura muy diferente a la actual. La Constitución exige que haya conmoción social. Eso no existe, no ha sido rebasado nadie. Creo que en este momento no es necesario", dijo Acevedo.

El ministro recordó además la vigencia de la Ley de Emergencia Penitenciaria, que establece el refuerzo de personal militar y policial en el perímetro de las cárceles del país.

Llano presentó su proyecto atendiendo a "la grave conmoción interior generada por la fuga masiva de criminales de alta peligrosidad" en ese departamento.

El proyecto será tratado este martes por la Comisión Permanente del Congreso.

La fuga se produjo el pasado domingo, supuestamente por un túnel, si bien ese mismo día Acevedo dijo que la excavación pudo ser una fachada para ocultar la complicidad de personal penitenciario.

Días después el Gobierno admitió que la huida se debió a la corrupción del sistema penitenciario y a fallos de inteligencia, ya que en diciembre el Ministerio de Justicia había alertado de un plan de fuga en esa cárcel.

Un total de 32 funcionarios penitenciarios de ese centro de reclusión, entre ellos el director y el jefe de personal, fueron detenidos e imputados por los delitos de liberación de presos, frustración de la ejecución penal y asociación criminal.

Un total de once presos han sido recapturados tras la fuga, el último un brasileño procesado por posesión y tráfico de drogas, que sería un importante cargo en la estructura del PCC, según las autoridades.