EFESantiago de Chile

El presidente electo de Chile, Sebastián Piñera, afirmó hoy que su gobierno representará una "centroderecha sin complejos" pero no aplicará una "lógica refundacional".

"Nuestro gobierno no viene con la lógica de la retroexcavadora ni una lógica refundacional. Nosotros no creemos que Chile va a comenzar el 11 de marzo de 2018", aseguró el político conservador en una entrevista que publica este domingo el diario El Mercurio.

Piñera, que el 11 de marzo tomará posesión del cargo y comenzará su segundo mandato, adelantó que tomará las medidas necesarias para "mejorar" algunas de las principales reformas que ha impulsado la presidenta socialista Michelle Bachelet, como la tributaria, la laboral y la educativa.

Además afirmó que propondrá acuerdos en "cuatro grandes temas" que requieren medidas urgentes: la protección de la infancia, la delincuencia y el narcotráfico, la modernización del Estado y la salud.

Piñera ganó las elecciones el pasado mes de diciembre apoyado por los dos partidos de la derecha tradicional chilena y por políticos independientes afines a las ideas conservadoras.

El presidente electo afirmó que son una "centroderecha sin complejos" dispuesta a defender sus ideas y valores, aunque precisó que eso no significa "ser sectario ni creer que tenemos toda la razón".

El próximo mandatario anunció esta semana los integrantes de su gabinete de ministros, entre los que hubo algunas designaciones inesperadas, como la del escritor Roberto Ampuero como canciller.

Piñera destacó que Ampuerto tiene una buena formación académica, una larga trayectoria como intelectual y "redes" en el mundo entero.

"Fue un muy buen ministro de Cultura, también fue un buen embajador de Chile en México y yo creo que tiene la inteligencia, la apertura y la visión para ser un muy buen canciller", sostuvo.

Uno de los nombramientos más cuestionados fue el de la próxima ministra de la Mujer, Isabel Plá, una militante de la ultraconservadora Unión Demócrata Independiente (UDI) que se ha pronunciado públicamente en contra del aborto.

Piñera atribuyó las críticas a una "colonización cultural e intelectual" que se ha tratado de imponer en Chile.