EFESantiago de Chile

Los candidatos a la Presidencia de Chile, Sebastián Piñera y Alejandro Guillier, se vieron hoy las caras en un sereno debate electoral que contrastó con los rifirrafes protagonizados en los últimos días por los dos aspirantes a suceder a Michelle Bachelet.

La discusión, que duró hora y media y en la que apenas hubo mutuas interpelaciones, se centró en la recuperación económica, la financiación de la educación, la emigración y los cuestionados sistemas privados de salud y pensiones.

El debate, organizado por la Asociación de Radiodifusores de Chile (Archi), estuvo exento de las descalificaciones y reproches que ambos se dirigieron en la última semana, la más dura de la campaña electoral.

Esta vez fueron los periodistas los que molestaron a los candidatos, quienes se quejaron de que las largas preguntas y las incisivas interrupciones les impedían argumentar debidamente sus respuestas.

La controversia generada por recientes declaraciones de ambos aspirantes presidenciales marcó el arranque del debate.

El candidato de la derechista Chile Vamos tuvo que responder por su denuncia sobre votos marcados en la primera vuelta, celebrada el pasado 19 de noviembre.

Piñera aseguró que nunca puso en duda el resultado de la votación ni el funcionamiento del sistema electoral y se quejó de la reacción "malintencionada" del Gobierno.

En tanto, Guillier reconoció que lo de "meterle la mano en los bolsillos a los empresarios" fue "una frase desafortunada" que usó para elogiar la reforma tributaria aprobada en 2015, que él no piensa cambiar.

"Si la solución que usted tiene es meterle la mano en el bolsillo, va a acogotar" a las pequeñas y medianas empresas, le espetó Piñera, a lo que Guillier replicó: "no engañen a las pymes diciéndoles que son como los grandes grupos económicos".

Y mientras que el candidato de la cenotroizquierdista Fuerza de la Mayoría admitía pequeños ajustes a la reforma tributaria si afectaba a las pymes, el abanderado de Chile Vamos anunció que la cambiará, "porque está frenando la inversión".

"Es una reforma hecha a tontas y a locas que le ha costado al país 24.000 millones de dólares", aseguró Piñera, a lo que Guillier contestó que estuvo bien ejecutada y fue valorada por el Banco Mundial, porque "el gran pagador de los nuevos impuestos" es el 0,1 % más rico del país.

La ministra portavoz de Gobierno, Paula Narváez, criticó los dichos de Sebastián Piñera respecto de la reforma tributaria, al señalar que esa medida "ha permitido y permitirá en el futuro financiar aspectos fundamentales de la política social".

"Por ejemplo, la gratuidad, el plan de infraestructura en salud. Para eso se requería más recursos y se llevó adelante una reforma tributaria que como ha dicho el Banco Mundial y otros organismos internacionales ha sido una reforma que ha permitido redistribuir la riqueza en Chile", dijo Narváez en declaraciones a los periodistas.

La ministra llamó a Piñera a que le hable al país con toda la información "y no generar en esto campañas del terror o desinformar a la población".

"Esta ha sido una política sustentable, que ha permitido redistribuir y financiar, ha sido positiva y en 2018 estará en régimen y permitirá captar aún más recursos para políticas sociales", concluyó.

Cuestionado sobre los casos de corrupción en los que están involucrados dos exministros de su Gobierno (2010-2014), Piñera respondió que su programa contiene medidas "para mejorar la probidad y la transparencia", y anunció un aumento de las penas para estos delitos.

El abanderado presidencial de la derecha expresó su deseo de modificar la ley de inmigración, "porque está obsoleta".

"A quienes quieran venir para cometer delitos y traer droga, les vamos a cerrar la puerta, ojalá con candado", advirtió.

Guillier coincidió con Piñera en que Chile debe mejorar la coordinación policial con otros países, pero puntualizó que la inmigración también tienen una vertiente relacionada con los derechos humanos.

Preguntado por el sistema privado de pensiones, que concita un amplio rechazo social, el candidato de la centroizquierda reconoció que las administradores de fondos de pensiones (AFP) "han sido un fracaso" y por ello hay que cambiar el modelo para dar cabida a un sistema público de jubilación.

En su turno, Piñera habló sobre la situación en la Araucanía, donde grupos radicales de comuneros mapuches mantienen un enfrentamiento con el Estado chileno. Al respecto, el expresidente recalcó que "la democracia tiene el derecho y el deber de combatir el terrorismo".

Más adelante, el senador Guillier manifestó su intención de impulsar una nueva Constitución y someterla a plebiscito, porque la actual -afirmó- fue concebida en un periodo de Guerra Fría, cuando en Chile había una dictadura.

En la parte final del debate, Piñera pidió a los chilenos que el día 17 decidan su voto entre una opción que está "controlada por el Partido Comunista y la izquierda extrema" y otra que representa "poner a Chile de pie y en marcha nuevamente".

Por su parte, Guillier le censuró a su oponente que diga que apoya a la clase media pero le quiera "quitar los derechos", y abogó por un modelo de "mayor inversión social y más justo".