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Carlos Scull, el representante en Perú del autoproclamado presidente de Venezuela, Juan Guaidó, aseguró que no necesita una embajada para promover una transición democrática en su país y velar por los más de 600.000 venezolanos que huyeron a Perú por la crisis.

"Nosotros no necesitamos ahora una embajada para hacer el trabajo que tenemos que hacer y que nos han encomendado", afirmó Scull en una entrevista a la Agencia Efe.

Desde que fue designado hace una semana, Scull dijo que la calle ha sido su lugar de trabajo, con visitas a refugios y organizaciones de venezolanos, entre reunión y reunión con embajadas amigas.

"Han sido días muy fuertes", admitió Scull a la hora de la cena en la terraza de un local venezolano que vende arepas en el pudiente distrito limeño de Miraflores, última parada de un día que comenzó para él a las seis de la mañana y que le llevó a visitar uno de los tantos refugios para venezolanos que existen en Perú.

Rodeado de sus compatriotas, muchos de ellos ávidos de interrumpir su cena para tomarse un selfi con él, Scull confió en que una vez que Guaidó ejerza plenamente sus funciones pueda disponer de la embajada de Venezuela en Lima, que desde hace año carece de embajador, expulsado por la Cancillería peruana.

"Mientras tanto, seguimos en calle con la mayor voluntad. Esto es inquebrantable. A pesar de que tenemos algunas limitaciones, hay muchos venezolanos prestos a colaborar para hacer más efectivo nuestro trabajo", apuntó Scull.

"También estamos por las redes sociales. A veces la gente me escribe, pero no he podido responder todos los mensajes porque aún no tengo un equipo formal. Solo gente que me apoya", añadió.

Durante sus visitas a compatriotas, el representante venezolano contó que ha escuchado relatos de todo tipo, pues "muchos llegaron caminando".

"El Perú ha sido uno de los países más solidarios con la población venezolana y su causa democrática. Lo que necesita ahora es más ayuda de la cooperación y las agencias internacionales para solventar la crisis migratoria", comentó Scull.

"Los venezolanos son gente de bien, que quiere salir adelante. No están acá porque quieren sino porque fueron expulsados de su país. Vinieron al Perú porque los recibió con los brazos abiertos y es un gesto que Venezuela nunca olvidará", valoró.

Sin embargo, advirtió que desde que Perú dejó de otorgar a final del año pasado los permisos temporales de permanencia (PTP) a los venezolanos, hay muchos que han seguido entrando al país y necesitan regularizar su situación migratoria.

"Más allá de la situación de refugio, también hay otros aspectos, pues más de la mitad de nuestros compatriotas en Perú tienen educación técnica superior, quieren trabajar, aportar al desarrollo de Perú y acceder a los servicios de educación y salud", apostilló.

Scull apuntó que ya conocía estas circunstancias antes de su designación como representante de Guaidó, pues reside desde hace año y medio en Perú, a donde llegó en busca de trabajo y una nueva vida que ahora le hace liderar la comunidad venezolana casi por sorpresa.

"En verdad no me lo esperaba mucho. Me tocó a mí y lo asumo con mucha humildad, compromiso y ganas de dar lo mejor por mi país", dijo Scull, que en Venezuela militó en la alianza opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) y en distintas campañas electorales y movimientos.

Scull consideró una victoria diplomática importante que los países europeos hayan reconocido a Guaidó como el presidente interino legítimo pero "falta meter más presión y hacer más acciones para que esa presión continúe".

"Lo que ha venido sucediendo es una buena señal. También ha habido más manifestaciones en el sector militar, la población venezolana se siente esperanza y ha salido a la calle y hay una ayuda humanitaria en camino. Todo va sumando", aseveró Scull.

"Ahora viene otro tema importante que es retener los activos de estos señores que se han robado y que están en bancos del exterior", continuó.

Así, el mensaje de Guaidó que promulga Scull en Perú es concreto y claro: "cese de la usurpación (del presidente Nicolás Maduro), transición y elecciones libres", la hoja de ruta de la oposición venezolana fijada tras las elecciones presidenciales del pasado mayo.

Fernando Gimeno