EFEBuenos Aires

La expresidenta de Brasil Dilma Rousseff (2011-2016) reivindicó este jueves la figura de su antecesor Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010), en un acto en Argentina para pedir la libertad del exmandatario y justicia por el asesinato de la concejala brasileña Marielle Franco.

"Lula no es solo un preso político, no es sólo un inocente ajusticiado. Lula representa la posibilidad de encarnación de la revancha del pueblo brasileño", dijo Rousseff en un acto en una discoteca en Buenos Aires.

La exmandataria sostuvo que, a diferencia del pueblo argentino, que sale a las calles a protestar, el brasileño necesita a alguien que les dé "una perspectiva de victoria" y esa persona es Lula porque él "demostró" que es posible desarrollar el país y acotar la desigualdad.

"Lula encarna la lucha democrática", aseguró Rousseff en un acto al que acudieron militantes de movimientos sociales y fuerzas políticas kirchneristas y de izquierda.

El acto fue organizado por el Comité Argentino por la Libertad de Lula y Justicia por Marielle y la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (Umet) de Argentina.

Rousseff reclamó la libertad de Lula, quien fue puesto tras las rejas el 7 de abril de 2018 por el juez Sergio Moro, quien entonces lideraba los procesos de la operación Lava Jato y que ahora es el ministro de Justicia y Seguridad Pública del Gobierno de Jair Bolsonaro.

Lula, de 73 años, fue preso acusado de recibir de la constructora OAS, a manera de soborno, un apartamento a cambio de beneficios contractuales con la estatal petrolera Petrobras.

El exmandatario siempre ha insistido en su inocencia y hace unos días reiteró que es víctima de una "persecución política" realizada en su contra por los movimientos de derecha.

Rousseff dijo a Lula primero "buscaron desmoralizarlo", luego lo "condenaron sin pruebas" y finalmente le impidieron ser candidato a presidente.

Lula, que suma 25 años de condena por corrupción y lavado de dinero por dos procesos diferentes, tiene seis causas penales más abiertas en la Justicia, todas ellas relacionadas con corruptelas.

Rousseff, que fue destituida en agosto de 2016 de su cargo por irregularidades en el manejo de los dineros públicos, en un proceso conocido como "impeachment" al que hoy denominó como un "golpe" en su contra, señaló que a Lula "no le perdonaron" que haya beneficiado "a los que no tenían derechos", en especial a los pobres y los negros.

Afirmó además que el exmandatario tuvo una "participación internacional efectiva" junto con el fallecido ex presidente argentino Néstor Kirchner (2003-2007) y su sucesora y esposa, Cristina Fernández (2007-2015), en la construcción de una unidad latinoamericana con posiciones contrarias al neoliberalismo.

Por eso, opinó que no es por "azar" que "todas los liderazgos populares de aquella época están amenazados" por la "utilización de la ley como arma de guerra", en alusión a la "persecución" judicial que sufren varios expresidentes.

Sobre la concejala brasileña Marielle Franco, una destacada defensora de los derechos humanos asesinada el 14 de marzo de 2018 en Río de Janeiro, Rousseff destacó el "compromiso" de esa mujer "por las poblaciones periféricas, marginalizadas e inseguras".

Franco, una mujer negra, lesbiana, procedente de una favela y militante del izquierdista Partido Socialismo y Libertad (PSOL) se había convertido en símbolo de la defensa de las minorías en Brasil y su asesinato generó conmoción en todo el país y condenas en el exterior.

"Marielle es la representación extrema de lo que ocurre en las favelas de Río de Janeiro con las poblaciones pobres debido a las fuerzas paramilitares que tienen relación con las fuerzas policiales militares. Ellos le temían", aseveró Rousseff.

Al acto acudieron académicos, sindicalistas y diputados, además del ex canciller argentino Jorge Taiana y el Premio Nobel de la Paz 1980, Adolfo Pérez Esquivel.