EFECúcuta (Colombia)

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, inició hoy su ofensiva diplomática para dar a conocer al mundo la "tragedia humanitaria" que se vive en la frontera con Venezuela, por la que han cruzado en las últimas dos semanas más de 11.000 colombianos entre deportados y huidos del país vecino.

"Esto no es un invento de los medios de comunicación, esto no es un invento de nadie, esta es una realidad que el mundo debe conocer, que la región debe conocer y que nosotros estamos manejando de la mejor forma posible", subrayó Santos en la ciudad fronteriza de Cúcuta.

Aquí se organiza el grueso de la ayuda humanitaria desplegada por el Gobierno colombiano para atender la crisis que generó el cierre parcial de la frontera ordenado el pasado 19 de agosto por el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, con el fin de reforzar la lucha contra el contrabando y el paramilitarismo, según argumentó.

Pero también es el lugar en el que comienza la campaña diplomática que Santos planeó tras digerir el revés que obtuvo al acudir a la Organización de Estados Americanos (OEA), que rechazó convocar a sus cancilleres para abordar la crisis, y la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), que pospuso idéntica propuesta.

Tras descartar definitivamente a la Unasur, la canciller colombiana, María Ángela Holguín, emprenderá la próxima semana una gira por Ginebra, Nueva York y Washington para denunciar ante organismos de las Naciones Unidas y la Organización Internacional de Migraciones (OIM), los atropellos sufridos por sus compatriotas en Venezuela.

En Nueva York, el próximo miércoles, Holguín se reunirá con el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, para según dijo, "mostrar lo que ha pasado, la situación tan absurda que han creado" las autoridades venezolanas con las deportaciones masivas de sus compatriotas, que salieron prácticamente con lo puesto del estado fronterizo de Táchira.

Los primeros en escuchar hoy a Santos han sido 17 embajadores en Colombia, así como un representante de la OEA, que acudieron a un consejo de ministros organizado en Cúcuta para que los diplomáticos "puedan ver con sus propios ojos no solamente la tragedia humanitaria, sino el trabajo que el Gobierno está haciendo".

"Esto es como un desastre natural, pero es un desastre creado por los seres humanos", afirmó Santos al comenzar ante ellos el recuento de cifras que deja la crisis fronteriza.

El mandatario indicó que 1.097 ciudadanos colombianos han sido deportados oficialmente desde Venezuela desde el estallido de la crisis, pero advirtió que "hay miles más, se calculan 7.000, 8.000, 9.000 más que se han venido por las vías ilegales, la mayoría muertos de miedo".

La inmensa mayoría ha cruzado por zonas cercanas a Cúcuta, en el departamento de Norte de Santander, pero otras regiones fronterizas como Arauca o La Guajira comienzan a contar hasta dos centenares de colombianos que llegan a la carrera del vecino país.

"No podemos aceptar que Venezuela quiera echar la culpa a los colombianos de sus problemas", dijo Santos, quien además se encargó de refutar una a una las acusaciones que el Gobierno venezolano hace al país y a su Gobierno, entre ellas la de una supuesta conspiración para asesinar a Maduro y la de un ataque especulativo contra el bolívar, la moneda del país vecino.

Según Santos, "esos son acusaciones realmente absurdas, ridículas, que se caen de su propio peso".

"El mundo entero sabe perfectamente que la escasez de los productos en Venezuela se debe a una política económica que fracasó, fracasó estrepitosamente, nada tiene que ver Colombia ni los colombianos con esa situación", agregó el mandatario.

Mientras tanto, el Defensor del Pueblo de Colombia, Jorge Armando Otálora Gómez, se trasladó a Washington donde pidió ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), organismo que también recibió hoy al alcalde de Cúcuta, Donamaris Ramírez Lobo, medidas cautelares que protejan a sus compatriotas.

El empuje diplomático colombiano parece empezar a calar entre algunos países, como Costa Rica, que hoy se pronunció públicamente sobre la crisis fronteriza.

La nación centroamericana, que votó en la OEA a favor de convocar una reunión, ha lamentado que el organismo no lograra reunir a los cancilleres, aunque dijo confiar en que se saldrá del "letargo" de la mano del nuevo secretario general, el uruguayo Luis Almagro, que el sábado visitará Cúcuta.