EFESantiago de Chile

El presidente de Chile, Sebastián Piñera, afirmó este domingo que "es tiempo de sanar las heridas del pasado" y calificó de "triunfo" los resultados del plebiscito en el que la opción de redactar una nueva Constitución se impuso por un 77,9 %, con más del 60 % de los votos escrutados.

"Hoy es tiempo de sanar las heridas del pasado, unir voluntades y levantar la vista hacia el futuro", aseveró el mandatario.

Si el recuento final lo confirma, Chile dejará atrás la actual Constitución, redactada durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), y considerada por muchos como el origen de las grandes desigualdades del país al haber privatizado servicios básicos como el agua, la sanidad o las pensiones.

El mandatario hizo un llamado a que la nueva constitución "sea un gran marco de unidad, estabilidad y futuro", al contrario que la actual, que generó "divisiones".

"Hoy ha triunfado la ciudadanía y la democracia. Ha prevalecido la unidad sobre la división, y esto es un triunfo de todos los chilenos y chilenos", agregó.

La votación se planteó como la vía política para poner fin a la actual crisis social, que comenzó hace más de un año con manifestaciones que clamaban por un modelo socioeconómico más justo y en las que su Gobierno ha sido ferozmente criticado.

Las revueltas, que estallaron en octubre de 2019 tras el alza del precio en el billete de metro, han dejado hasta la fecha una treintena de fallecidos, miles de heridos y graves señalamientos por violaciones a los derechos humanos hacia las fuerzas de seguridad.

En la misma votación, los chilenos escogieron por un 79 % de los votos que el órgano que redacte la nueva ley sea una asamblea formada íntegramente por miembros de la sociedad civil, mitad hombre y mitad mujeres, sin dar cabida a los actuales parlamentarios.

"Este plebiscito no es el fin, es el comienzo de un camino", afirmó el mandatario refiriéndose al proceso constituyente en el que se embarca el país y que podría prolongarse hasta 2022 con la ratificación de la nueva ley fundamental en otro referéndum.

La votación, que inicialmente iba a ser en abril y se pospuso por la pandemia, fue posible gracias a un histórico pacto político entre el oficialismo y la oposición para hacer frente a la actual crisis social, la más grave desde el retorno a la democracia.

Pese a los disturbios acontecidos en las marchas de las semanas previas al plebiscito, con saqueos y quema de iglesias, la jornada transcurrió sin incidentes y un ambiente de calma generalizada.

Más de 14,7 millones de chilenos fueron llamados a acudir a las urnas en una votación que se celebró en plena pandemia del coronavirus y colmada de restricciones sanitarias y protocolos para evitar posibles rebrotes.

En la tarde, miles de manifestantes tomaron la capitalina Plaza Italia para celebrar los históricos resultados, uno de los encuentros más multitudinarios del año que se desarrolla en un ambiente festivo con familias, adultos mayores y jóvenes.

En tanto, el mandatario hizo un llamado a festejar el cambio de forma "pacífica": "Quiero pedirles que al término de esta jornada, vuelvan a sus casas, cuiden su salud, respeten las normas sanitarias y condenen todo acto de violencia", concluyó Piñera.