EFEBrasilia

La renuncia del ministro de Ciudades ha dejado al presidente brasileño, Michel Temer, frente a una reforma de su gabinete que afrontará casi a las puertas del incierto proceso electoral de 2018, que puede dejarlo solo en el poder.

Bruno Araújo, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), dejó su cargo en el Ministerio de Ciudades este lunes y su salida coincidió con un intenso debate interno en esa formación, que pretende desmarcarse de Temer para unas elecciones presidenciales en las que aspira a tener su propio candidato.

Pese a que el PSDB ha apoyado las impopulares reformas impulsadas por Temer y a que aún cuenta con tres ministros en el Gobierno, se ha fortalecido la tesis de que el proceso electoral del próximo año impone distanciarse de un presidente que, según todas las encuestas, tiene apenas un 3 % de aprobación.

En una nota en la que aceptó la renuncia de Araújo, el Gobierno anunció que "ahora el presidente Temer dará inicio a una reforma ministerial que estará concluida a mediados de diciembre".

Fuentes oficiales dijeron hoy a Efe que, para esa reforma, Temer no tomará en cuenta a los políticos que aspiren a un cargo público en 2018, cuando además de un nuevo presidente serán elegidos los 27 gobernadores y se renovarán las cámaras legislativas.

La razón es que las normas electorales obligan a los candidatos a cualquier cargo a dejar sus puestos en la administración pública al menos seis meses antes de los comicios que se celebrarán en octubre, lo que sitúa el límite legal para la renuncia en abril próximo.

Además del PSDB, también se plantean abandonar el Gobierno en los próximos meses los influyentes partidos Socialista Brasileño (PSB) y Demócrata (DEM), así como otras formaciones menores que públicamente han expresado su preocupación por la elevada impopularidad de Temer.

Si las normas electorales y el rechazo de la sociedad al Gobierno limitan por sí solas la búsqueda de potenciales ministros, a ello se añaden los graves escándalos de corrupción que sacudieron al país en los últimos años y tienen a decenas de políticos ante la justicia.

En la mira de los tribunales está casi toda la cúpula del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PSDB), que lidera el propio Temer y en el que existen sectores que también proponen dejar solo al gobernante, a fin de intentar fortalecerse frente al electorado.

Temer, que este año se ha librado de dos denuncias por corrupción gracias a su poderosa base parlamentaria, que impidió su desafuero, deberá encarar un complejo ajedrez político para conservar el apoyo de las cámaras y encontrar para su gabinete a políticos libres de sospechas y que, además, no aspiren a ningún cargo electivo en 2018.

Según analistas políticos y económicos, todo apunta a que Temer perderá fuerza en el Parlamento, lo cual impedirá la aprobación de una reforma que apunta a endurecer el acceso a la jubilación para reducir el crónico déficit del sistema de seguridad social.

Esa reforma, alentada por el empresariado y los mercados, que la consideran vital para consolidar la recuperación económica del país tras dos años de profunda recesión, es al mismo tiempo resistida por los sindicatos y rechazada por cerca del 70 % del electorado.

La semana pasada, cuando comenzaron a crecer las conjeturas sobre una posible desbandada en el oficialismo ante las elecciones, Temer admitió que se empieza a sentir "solo" en la defensa de esa reforma.

"Solo será imposible", pero "voy a insistir, voy a empeñarme", ya que los partidos y la sociedad "precisan entender que, si la reforma no es aprobada, el derrotado será el país", declaró.

Eduardo Davis