EFEBuenos Aires

"Tiene la vara muy alta" y "no regala nada a nadie" son algunas de las expresiones que emplean los alumnos del presidente electo de Argentina, Alberto Fernández, quien desde hace décadas se desempeña como docente en la Facultad de Derecho de Buenos Aires.

En una charla con Efe, Brenda Riffo, Julián Orentani y Gastón Otero cuentan lo que es haber recibido clases por quien desde el 10 de diciembre será el nuevo jefe de Estado del país sudamericano.

UN MILLÓN DE AMIGOS

Sus discípulos admiten que escogieron la asignatura "Teoría General del Delito y Sistema de la Pena" no por azar, sino impulsados por la curiosidad de recibir clases con el entonces candidato a la Presidencia.

Otero, quien fue a clases de Fernández en el actual cuatrimestre, al conocer su candidatura afirma que apostó con su hermano, también matriculado en la misma materia, a si su profesor asistiría o no a impartir clase: mientras su hermano predijo que no, él que sí, hasta que en su primera lección lo vieron presentarse.

"La gente lo esperaba dentro del aula, había muchos periodistas, gente que quería entrar como infiltrado", declara.

El alumno describe que el profesor, al adentrarse en el aula, bromeó que se sentía como Roberto Carlos al tener de repente "un millón de amigos", haciendo alusión a la famosa canción del cantante brasileño.

"Es algo lindo, vos lo estás viendo en la televisión y dices 'es mi profesor', entonces es un flash único en la carrera", continúa.

"Yo no llegué a la cátedra por casualidad, más que nada era para ver si contaba algún entremés, alguna cosita, como hacen los profesores, si cuentan alguna anécdota", asevera Orentani.

Riffo, estudiante no vidente, admite que se matriculó en la asignatura al confiar en su instinto, ya que "es un nombre muy común" pero ella "sentía" que su profesor sería el actual presidente electo de Argentina.

UN PROFESOR CANDIDATO A LA PRESIDENCIA

Pese a que Alberto Fernández no era novato en la política y fue jefe del Gabinete de Ministros durante el Gobierno de Néstor Kirchner (2003-2007) y de los primeros meses del de Cristina Fernández (2007-2015), sus alumnos y compañeros se mantuvieron expectantes desde que la expresidenta lo anunció en mayo pasado como su candidato a la Presidencia, con ella como segunda.

Adrián Rois, ayudante de cátedra de Fernández, calificó a Efe como "emocionante" el día en el que se hizo pública su postulación.

Rois narra que se enteró frente al televisor de un bar: "no me voy a olvidar nunca ese día", afirma con expresión conmovida.

El abogado dice que a partir de ese momento la situación de Fernández como profesor en la universidad cambió porque "obviamente la agenda de él fue muchísimo más comprimida".

Riffo opina que el presidente electo era cuidadoso y empático con sus alumnos; un docente muy profesional que trató de cumplir con su alocado horario "todas las veces que él podía".

Cabe esperar que un presidente y concretamente en Argentina -un país sumido en recesión desde abril de 2018-, tendrá cada minuto de su agenda programado, pero Rois asegura que Fernández se ha comprometido a continuar con las clases para el año próximo.

VATICINIOS OPTIMISTAS

De acuerdo con un informe difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) en octubre, la tasa de pobreza en el país austral alcanzaba la cifra de un 42,3 % entre los jóvenes de 15 y 29 años durante el Gobierno de Mauricio Macri.

Desde los inicios de su campaña, Fernández se comprometió a bajar las cifras. La cuestión es, ¿qué piensan las personas que lo conocieron frente a una pizarra?

Los tres pupilos se muestran esperanzados con él y con Cristina Fernández, vicepresidenta electa.

"Cuenta con todo mi apoyo, se lo dije cuando me despedí, se ganó todo mi afecto y creo que el de los chicos también", manifiesta Riffo.

Fernández tiene momentáneamente aparcadas las clases y su lugar lo ocupa Rois, aunque afirma que continúa en comunicación con el presidente electo todos los miércoles, para seguir las evaluaciones.

Y es que a pesar de que el peronista se caracteriza en las aulas, según sus alumnos, por que "no regala nada a nadie", no todo el mundo puede decir que tuvo como profesor al máximo líder político de su país.

"La UBA (Universidad de Buenos Aires), además de impartirme conocimientos, me dio la suerte de cruzarme con el presidente de la nación", culmina Otero.

Carmen Herranz