EFEWashington

El excanciller uruguayo Luis Almagro recibió hoy el apoyo casi unánime del continente americano para convertirse en el nuevo secretario general de la OEA, una organización necesitada de "renovación" que él prometió dotar de "más realismo" y "resultados tangibles".

Almagro, de 51 años, sustituirá el próximo 26 de mayo al chileno José Miguel Insulza al frente de la Organización de Estados Americanos (OEA), el único organismo regional que reúne a todos los países del continente, con la única excepción de Cuba.

El excanciller uruguayo se presentaba como único candidato a las elecciones, celebradas mediante votación secreta en una Asamblea General extraordinaria de la OEA, y recibió los apoyos de 33 de los 34 Estados miembros de la organización, además de una abstención.

"No vengo a administrar ninguna crisis, sino a facilitar y continuar una renovación", dijo Almagro, que se comprometió a impulsar "un diálogo político con resultados tangibles" durante su tiempo al frente de la OEA, que se extenderá hasta mayo de 2020.

El secretario general electo ha renunciado a buscar la reelección para un segundo mandato en la OEA, porque considera "saludable" que el organismo se renueve cada cinco años.

Almagro reconoció que la OEA que heredará de Insulza, quien lleva casi diez años al frente del organismo, ha dejado de ser un "espacio único" de diálogo entre los países del continente, dado el creciente protagonismo de foros como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) o la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).

No obstante, se comprometió a mantener una coordinación cercana con esos otros organismos regionales, en ocasiones más rápidos a la hora de reaccionar ante crisis puntuales, y enfocar el maltrecho presupuesto de la OEA en las áreas que considera prioritarias: la democracia, los derechos humanos, el desarrollo y la seguridad.

Aún así, Almagro quiere que la OEA sea "la referencia política inmediata" en el continente, "para resolver problemas y no para radicalizar conflictos", según dijo en una conferencia de prensa.

Además, confirmó su intención de lograr que Cuba, suspendida de la organización continental en 1962 y que hasta ahora se ha negado a reintegrarse en ella, cambie de opinión y se sume a la institución.

"Creo que la OEA tiene la obligación de seguir lo que ha sido el acercamiento entre EE.UU. y Cuba, tiene la obligación de generar una agenda positiva y de diálogo con Cuba, con negociaciones que vayan acercando a las partes y que vayan resolviendo los principales problemas pendientes que puedan haber entre Cuba y la OEA", indicó.

Aseguró que ese diálogo tendrá un "punto de partida importante en la próxima Cumbre de las Américas", que se celebrará en abril en Panamá y que contará con la presencia de Cuba.

Insulza expresó hoy su respaldo a ese objetivo, al confiar en que "en los próximos años se pueda restablecer la unidad completa del sistema interamericano" con el regreso de Cuba a la OEA.

Según Insulza, la tarea que Almagro tiene por delante como próximo secretario general de la OEA "no es fácil", porque es "de todos" los países y debe conjugar distintas visiones al tiempo que mantiene el respeto a los "principios de democracia".

No obstante, el actual titular de la OEA consideró que Almagro "es probablemente la mejor persona que podía haber sido elegida para poner en práctica" esos principios.

En la sesión resultó también electo como nuevo secretario general adjunto de la OEA el actual embajador de Belice ante la organización, Néstor Méndez, que recibió 24 votos frente a los 10 apoyos que obtuvo su rival, Bayney Karran, de Guyana.

En opinión de la directora de la organización civil Fundación para el Debido Proceso (DPLF, por su sigla en inglés), la peruana Katya Salazar, el hecho de que Almagro fuera el único candidato para secretario general "claramente muestra la debilidad de la OEA" hoy en día.

"Sin embargo, es interesante que la nacionalidad de ese único candidato sea la uruguaya, porque Uruguay en los últimos años, de tanta confrontación ideológica, ha sido el país prudente, tolerante, que trató de mantener las aguas calmadas", dijo Salazar a Efe.

Según Salazar, las organizaciones defensoras de derechos humanos en el continente estarán "atentas" a la acción de Almagro, que "no ha sido muy vocal, muy expresivo" sobre el rol que debe tener la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Al respecto, Almagro dijo hoy que la Comisión debe tener "una cultura de diálogo con todos los países", incluidos aquellos más críticos con su gestión, como Ecuador o Venezuela.

A la sesión de hoy en la OEA asistieron 19 cancilleres del continente, entre ellos los de México, Brasil, Colombia, Uruguay, Perú, Ecuador, Paraguay, Argentina, Guatemala, Honduras, Panamá, Venezuela, Costa Rica y República Dominicana; además del subsecretario de Estado de EE.UU., Anthony Blinken.

Lucía Leal