EFEBrasilia

El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, que pretende renovar su mandato en las elecciones de octubre, pidió este viernes a cientos de obispos evangélicos que usen "su palabra" para advertir sobre los "valores" que estarán en juego en las urnas.

"Ustedes son importantes, la política es parte de nuestra vida y millones de personas escuchan su palabra", dijo Bolsonaro a cientos de obispos reunidos en una convención de las Asambleas de Dios del Ministerio de Madureira, formada por iglesias evangélicas que en los últimos años han aumentado su influencia en todo Brasil.

Sin embargo, pese a la expansión de esas iglesias, en las que el líder de la ultraderecha asienta parte de su base política, los sondeos reflejan un avance entre los evangélicos de las preferencias por el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, que encabeza un amplio frente progresista y es claro favorito para los comicios.

Una encuesta divulgada este jueves por la firma Datafolha, que ratificó la creciente polarización del electorado, le atribuyó a Lula una intención de voto del 48 % frente al 27 % que obtendría Bolsonaro.

Uno de los datos del sondeo que ahondó la preocupación en el bolsonarismo es que, entre los evangelistas, que le apoyaron en masa en las elecciones de 2018, el actual gobernante ha perdido terreno y tiene un respaldo del 39 %, frente al 36 % que obtendría Lula.

En ese marco, Bolsonaro instó a los pastores a defender los "valores cristianos" frente a las "amenazas" de la izquierda.

"Esas personas que ahora se presentan como una solución no respetan a la familia, quieren sexualizar a los niños, dicen que pondrán a los militares y a los pastores en sus debidos lugares, dicen que el aborto es como la extracción de un diente y quieren callarnos en las redes sociales", declaró.

"Siempre espero de Dios coraje, sabiduría y fuerza", dijo el mandatario, quien agregó dirigiéndose a los pastores que deben usar el "poder de su palabra" para mostrar "hacia dónde puede ir Brasil" en caso de una victoria del campo progresista.

"Miren lo que pasa en Argentina, en Chile, en Venezuela. Tenemos muchos ejemplos", apuntó en relación a países gobernados por líderes de izquierda que, en su opinión, "sufren" las consecuencias de un voto "equivocado".

Bolsonaro admitió que Brasil "tiene muchos problemas", pero se eximió de "culpas" y atribuyó la alta inflación, que supera el 12 % anual, y el elevado desempleo, cercano al 13 %, a los efectos de la pandemia de covid-19 y a la invasión rusa a Ucrania.

Aseguró también que su Gobierno "trabaja" para minimizar esos impactos, pero dijo que sólo puede hacer "lo posible", porque "lo imposible debemos dejarlo en las manos de Dios".