EFEBrasilia

El presidente de Brasil, el ultraderechista Jair Bolsonaro, justificó este lunes la decisión de nombrar a un general de la reserva del Ejército como nuevo presidente de la estatal Petrobras y lanzó duras críticas a la gestión actual de la petrolera, la mayor empresa del país.

"Lo que quiero de Petrobras y exijo es transparencia y previsibilidad, nada más que eso", afirmó el gobernante a un grupo de seguidores a las puertas del Palacio de la Alvorada, su residencia oficial, en Brasilia.

"¿El petróleo es nuestro o es de un pequeño grupo aquí en Brasil?", se preguntó.

El jefe de Estado, capitán de la reserva del Ejército, dijo que es "derecho" suyo "renovar o no" el mandato del presidente de Petrobras, en este caso el economista Roberto Castello Branco, y que decidió no hacerlo, aunque la última palabra es del Consejo de Administración.

"¿Cuál es el problema?", declaró, al tiempo que criticó a Castello Branco por llevar "once meses" trabajando de forma telemática, como precaución ante la pandemia del coronavirus, cuya gravedad niega el presidente brasileño.

Bolsonaro anunció el viernes la designación del general retirado y exministro de Defensa Joaquim Silva e Luna como nuevo presidente de Petrobras, decisión que para hacerse efectiva tendrá que ser ratificada por el Consejo de Administración de la empresa.

El cambio anunciado ha provocado el desplome de la cotización bursátil de la petrolera en la bolsa de Sao Paulo, con una caída de alrededor del 20 % en sus acciones ordinarias y preferentes.

Para Bolsonaro, esas turbulencias en el mercado financiero es reflejo de que "algunos" operadores económicos "están muy felices con la política de Petrobras, que solo tiene un sesgo: atender los intereses propios de algunos grupos en Brasil".

No obstante, el líder ultraderechista negó que el cambio en el comando de Petrobras vaya a suponer una interferencia en su política de precios, pero al mismo tiempo exigió explicaciones tras la subida del 15 % "en un plazo de dos semanas".

Asimismo, Bolsonaro tildó de "inadmisible" que Castello Branco lleve casi un año trabajando desde casa porque, para él, "el jefe tiene que estar en la línea de frente, así como sus directores".

"Descubrí eso hace pocas semanas. Imaginen que yo, como presidente (de Brasil), me quedo todo el tiempo en casa, aquí en la Alvorada (palacio presidencial), no es justificable", expresó.

También insinuó que el salario de Castello Branco es muy alto para el trabajo que está realizando y que "el ritmo de muchos trabajadores" de Petrobras ha bajado en los últimos meses.

"Yo no pido, exijo transparencia de quien es subordinado mío y Petrobras no es diferente de eso. Respeto la empresa y a sus trabajadores, pero queremos saber números concretos de lo que pasa allí", insistió.