EFESan Pedro Sula (Honduras)

Centenares de inmigrantes hondureños y nicaragüenses saldrán este sábado en la primera caravana, en lo que va de 2022, desde San Pedro Sula, en el norte de Honduras, con la idea de llegar hasta los Estados Unidos, según relataron a Efe varios de ellos.

Los inmigrantes, hombres, mujeres y niños, se comenzaron a concentrar este viernes en la Central Metropolitana de Transporte, de San Pedro Sula, de donde prevén salir entre las 03:00 y las 04:00 horas locales (09:00 y 10:00 GMT), y según el relato de varios de los hondureños a Efe, la falta de empleo y la inseguridad son las principales causas por las que se van del país.

Olvin López, soldador eléctrico, hondureño, de 30 años, indicó que decidió irse en la caravana "para sacar adelante a mi familia".

"Tome la decisión de ir a buscar un futuro mejor para mi familia y confiando en Dios lo vamos a lograr", agregó López, quien además señaló que en algunos de los lugares que ha buscado empleo, le piden un título profesional, que no tiene.

Según su relato, Olvin, de 30 años, oriundo de Concepción del Norte, departamento de Santa Bárbara, en el occidente de Honduras, lleva siete meses desempleado, porque no hay oportunidades de trabajo" en su país.

"El sueño es llegar a Estados Unidos y salir adelante", pero si tuviera una oportunidad en México, "la aprovecharía, de verdad", subrayó.

Sobre la caravana, dijo que se enteró en redes sociales y eso le motivó a tomar la decisión de irse, "solo con un primo", de 18 años, que es de Villanueva, Cortés, en el norte hondureño.

Olvin indicó que deja a su mujer y un hijo, de tres años, quienes quedan bajo el cuidado de la madre de ella.

Uno de los nicaragüenses que irá en la caravana, que solicitó el anonimato, indicó a Efe que en "las redes sociales" se enteraron de la salida desde San Pedro Sula, y que esperan "primeramente en Dios poder llegar hasta allá".

Agregó que en las redes sociales también supo que senadores de Estados Unidos le han planteado en una carta dirigida al presidente de ese país, Joe Biden, para que apruebe un programa de protección temporal para los nuevos inmigrantes que lleguen a la nación del norte.

"Dijeron que nos iban a dar un tal TPS, no sé cómo es, para darnos la oportunidad de entrar para ver cómo trabajar allá para ayudar a nuestras familias", enfatizó el mismo inmigrante, de 42 años.

Señaló además que los nicaragüenses son "reconocidos porque sabemos de todo", y que en ese sentido, él sabe de "mecánica automotriz, enderezado y pintura" de vehículos, "soy taxista, puedo manejar y cualquier tipo de desempeño, soldadura, todo lo que nos pongan a hacer".

También indicó que viaja con tres hijos y dejó "dos "chiquitos allá", en Nicaragua, "con mi esposa".

Los inmigrantes, que esta noche continuaban llegando a la Central Metropolitana, comenzaron a concentrarse desde horas de la tarde en pequeños grupos.

Entre esos grupos figuran varios de nicaragüenses conformados hasta por 16 personas, en su mayoría familiares, quienes coincidieron que salieron huyendo de su país porque no soportan la situación derivada por el régimen que presiden Daniel Ortega y su esposa, Rosario Murillo.

HONDUREÑA VIAJA CON TRES HIJOS Y UN HERMANO

Una inmigrante hondureña, que tampoco se quiso identificar, relató llorando que viaja con sus tres hijos, de trece, diez y seis meses de edad, y un hermano, "huyendo porque lo quieren matar".

Agregó que vienen desde Tegucigalpa, donde trabajaba como vendedora ambulante en un mercado popular, pero que "las ventas han bajado mucho y el dinero ya no ajusta para el alquiler de la casa y la comida".

"Vamos a llegar hasta donde Dios quiera que lleguemos, añadió la misma mujer, cargando de pie en sus brazos a su hija de seis meses, mientras los otros dos y su hermano descansaban en una de las aceras de cemento de la Central Metropolitana del servicio de transporte interurbano de San Pedro Sula, la segunda ciudad más importante de Honduras.

Hasta las 23:00 horas locales (05:00 GMT), la mayoría de los inmigrantes, alrededor de 1.000, no sabían la ruta que seguirían hasta llegar a la frontera con Guatemala, entre Corinto, en el Caribe, y Agua Caliente, en el occidente hondureño.