EFEWashington

El Comité de Inteligencia del Senado de Estados Unidos aprobó hoy a la candidata del presidente Donald Trump para dirigir la CIA, Gina Haspel, a pesar de las críticas por sus vínculos con programas de torturas de la agencia.

Según informaron en un comunicado los líderes del comité, Haspel salió airosa del primer obstáculo para superar la aprobación del Senado por un margen de 10 votos a favor y 5 en contra en el panel de la cámara, en la que los republicanos tienen una mayoría de 51 a 49, además de la ausencia por enfermedad del senador John McCain.

El presidente del comité, el republicano Richard Burr, dijo en esa nota que Haspel es "la persona más cualificada que el presidente podía elegir para dirigir a la CIA y la candidata más preparada en los 70 años de historia de la Agencia".

Además, aseguró que Haspel ha trabajado de manera "ética, moral y legal" a lo largo de su carrera de más de 30 años en la agencia, ante la multitud de críticas recibidas por su presunta participación en las torturas cometidas tras los atentados del 11 de Septiembre de 2001.

"Me complace ver que el comité respalde su nominación al pleno del Senado, y espero su rápida confirmación", añadió Burr.

Así, después de la votación de hoy, la nominación de Haspel pasará a ser evaluada por el Senado al completo probablemente al final de esta semana, según varios medios estadounidenses.

A pesar de la polémica suscitada cuando Trump anunció a Haspel como su candidata para dirigir la CIA, todo indica que su nominación será aprobada, después de que cinco senadores demócratas hayan afirmado públicamente que darán el visto bueno.

Haspel, que puede convertirse en la primera mujer en dirigir la CIA, reconoció por primera vez este martes que la agencia no debería haber implementado tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 un polémico programa para torturar e interrogar a los sospechosos de terrorismo.

Haspel se pronunció así en una carta que envió al senador Mark Warner, el demócrata de mayor rango en el Comité de Inteligencia del Senado, donde la agente compareció la semana pasada.

La candidata de Trump ha trabajado durante 33 años como agente encubierto y solo en las últimas semanas la CIA ha divulgado el destino de algunas de sus misiones, en un esfuerzo de transparencia por lavar la imagen de la agente y cosechar el apoyo de una mayoría de senadores para su confirmación.

Lo que más preocupa a los senadores es el papel que Haspel tuvo en 2002 cuando se encargó de supervisar una cárcel secreta que la CIA tenía en Tailandia y donde fueron interrogados dos sujetos acusados de pertenecer a Al Qaeda: Abu Zubaida y Abd al Rahim al Nashiri.