EFERío de Janeiro

La Asamblea Legislativa de Río de Janeiro autorizó este miércoles casi que por unanimidad iniciar un juicio político destituyente contra el gobernador de este estado brasileño, Wilson Witzel, por irregularidades que se le atribuyen en la gestión de la pandemia del nuevo coronavirus.

El exjuez, quien se encuentra apartado del cargo tras una decisión judicial que lo suspendió por 180 días, pasa ahora a responder ante una comisión mixta compuesta por cinco diputados y cinco magistrados y que, conducida por el presidente del Tribunal de Justicia de Río, dará la última palabra sobre el cese del mandato.

Tras más de seis horas de una sesión que comenzó poco después de las 15.00 hora local (18.00 GMT) y en la que participaron diputados de 25 partidos -la mitad de manera virtual y el otro 50 % de forma presencial-, con 69 votos a favor y una abstención, el Legislativo encontró méritos suficientes para continuar el proceso.

De los 70 diputados del Legislativo regional, solo uno no votó por estar en licencia médica por COVID-19.

El pedido de juicio político fue abierto a comienzos de junio pasado.

En su defensa, Witzel alegó su inocencia y manifestó por teleconferencia al plenario que está "siendo linchado moral y políticamente", pero afirmó que no tiene temor de "ser juzgado" porque tiene la "convicción" de que "nunca" cometió un "acto ilícito".

La apertura del proceso contra Witzel, líder del minúsculo Partido Social Cristiano (PSC), se dio tras una denuncia presentada el 27 de mayo por dos diputados el Partido Socialista Democrático Brasileño (PSDB) que lo acusaron de irregularidades en la gestión de la pandemia en Río.

Los opositores sostienen que el gobernador compró con sobreprecios respiradores para atender a pacientes con COVID-19 y lo señalan de desviar recursos destinados a la construcción de hospitales de campaña.

También lo acusan de recibir sobornos de un empresario del área de salud que se adjudicó varios de los contratos de emergencia para hacer frente a la pandemia.

Las irregularidades en la gestión de Witzel ya venían siendo investigadas por la Policía Federal y llevaron al Tribunal Superior de Justicia a apartarlo por seis meses del cargo, el pasado 28 de agosto.

Entre tanto, el actual vicegobernador, Claudio Castro, quien paradójicamente también es investigado en el mismo caso, lo reemplaza interinamente a la espera de una decisión del juicio político que adelante la comisión mixta.

Si la comisión, que tiene un plazo máximo de 180 para decidir, opta por destituir a Witzel definitivamente, Castro entraría a ejercer como gobernador y dejaría al exjuez inhabilitado para postularse a cargos de elección popular durante ocho años.

Río de Janeiro es un estado castigado hace dos décadas por la corrupción y todos los gobernadores que ha tenido en lo corrido de este siglo están tras las rejas.

El más emblemático es Sergio Cabral, quien gobernó Río de Janeiro en dos períodos consecutivos, entre 2007 y 2014, y está en la cárcel desde 2016, tras ser declarado culpable en 14 causas de corrupción y haber recibido condenas que suman 294 años de prisión.

Río también ha sido una de las regiones más afectadas por la pandemia con más de 250.000 casos confirmados y es el segundo estado del país con mayor número de muertes, con cerca de 18.000 fallecidos.