EFEBrasilia

El desempleo en Brasil llegó al 13,3 % entre abril y junio pasados, lo cual significa un aumento del 1,1 % respecto al trimestre anterior y que 12,8 millones de personas están sin trabajo, informaron este jueves fuentes oficiales.

Según el estatal Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas (IBGE), el aumento del índice de paro tiene relación directa con la pandemia de COVID-19, que ha llevado a decenas de miles de empresas a reducir sus nóminas o simplemente cerrar sus puertas.

En términos absolutos, Brasil es el segundo país más afectado en el mundo por la pandemia, por detrás de Estados Unidos, y ya acumula casi 97.500 muertos y 2,85 millones de casos confirmados.

El IBGE destacó que, durante los últimos tres meses, todos los sectores económicos del país eliminaron puestos de trabajo, lo cual tuvo más incidencia en el comercio, que afectado por cuarentenas y otras medidas de aislamiento social cerró 2,1 millones de plazas.

El informe de esa institución estatal también advierte de que entre abril y junio el país registró una severa caída en el número de personas ocupadas, que bajó un 9,6 % en relación al trimestre anterior y se situó en un mínimo histórico de 83,9 millones.

Asimismo, se registró un récord entre los "desalentados", que es como el IBGE considera a las personas que han desistido de buscar un empleo y que se ubicaron en 5,7 millones para junio pasado.

Según el propio Gobierno, el mercado de trabajo en Brasil solo se comenzará a recuperar en la medida en que sean retomadas todas las actividades económicas, aunque de todos modos el proceso será lento mientras el país no supere la emergencia sanitaria.

La pandemia impactó a Brasil en momentos en que aún sufría los efectos de la severa crisis económica en que se sumergió durante el período 2015-2016, en el que el Producto Interno Bruto (PIB) perdió siete puntos porcentuales.

Desde entonces, la economía brasileña ha crecido un insuficiente 1 % anual, pero esa tendencia será interrumpida este año debido al impacto del coronavirus, que provocará un nuevo derrumbe que, según diversas previsiones, pudiera llegar hasta un 9 %.