EFESao Paulo

El juicio que puede anular el mandato del presidente de Brasil, Michel Temer, si se comprueba que hubo irregularidades en la campaña electoral de 2014, será retomado el próximo 6 de junio, informó hoy el Tribunal Superior Electoral (TSE).

El juicio comenzó el pasado 4 de abril y fue interrumpido solo dos horas después, luego de que la corte electoral diera más plazo a la defensa y citara a nuevos testigos.

La máxima autoridad electoral reservó cuatro sesiones entre el 6 y el 8 de junio para reiniciar el proceso, el cual debe determinar si hubo ilegalidades en la financiación de la campaña de Dilma Rousseff en 2014, de la que el actual mandatario, Michel Temer, fue vicepresidente.

Temer sustituye a Rousseff desde el pasado 31 de agosto, cuando la ahora expresidenta fue destituida en un juicio político por unas irregularidades en las cuentas públicas, pero él puede también perder el cargo en caso de que el TSE constatase dichas ilegalidades.

En ese caso, el Congreso deberá hacer una elección indirecta para escoger quién completará el período presidencial que concluye el 1 de enero de 2019.

Sin embargo, Temer conservaría el cargo hasta que se juzguen todas las apelaciones que contempla la ley, que comienzan en la propia justicia electoral y pueden llegar al Tribunal Supremo, en su condición de corte constitucional.

Temer ha expresado en diversas ocasiones que recurrirá hasta la última instancia y confía en que esos lapsos procesales le permitirían concluir el mandato y entregar el cargo al ganador de las elecciones previstas para octubre de 2018.

La denuncia contra Temer fue presentada por el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), perdedor en las elecciones presidenciales de octubre 2014 y que paradójicamente hoy es su aliado en el Ejecutivo.

La demanda se refiere a supuestas "donaciones" recibidas por Rousseff y Temer para la campaña de 2014, cuando fueron reelegidos, que habrían salido de la red de corrupción que operó en Petrobras y concretamente del grupo Odebrecht, implicado en esa trama.

Según Marcelo Odebrecht, expresidente de la empresa, su grupo donó para las campañas de Rousseff alrededor de 150 millones de reales (hoy unos 48 millones de dólares) y al menos una tercera parte de ese dinero tuvo origen en la corrupción.

La defensa de Temer ha insistido en que él no conocía el entramado y por ello llegó a solicitar que sus cuentas sean separadas de las de Rousseff.