EFESan Francisco (EEUU)

Los Gobiernos de Irán y Rusia salieron este jueves al paso de las acusaciones lanzadas por la Casa Blanca y negaron estar detrás del envío de correos electrónicos amenazantes a votantes de EE.UU. y de un intento por interferir en el proceso electoral.

Así, tanto Teherán como Moscú tildaron de "infundada" la alerta emitida el miércoles por el director de la Inteligencia Nacional de EE.UU., John Ratcliffe, según la cual ambos países ya han obtenido información de votantes estadounidenses y están tratando de interferir en los comicios del 3 de noviembre, en los que el presidente Donald Trump se medirá en las urnas con el demócrata Joe Biden.

"La República Islámica de Irán rechaza las repetidas alegaciones inventadas y engañosas de los funcionarios del régimen estadounidense y reitera que, para Teherán, no importa cuál de los dos candidatos actuales a la Casa Blanca" gane las elecciones, dijo el portavoz de Exteriores del Gobierno iraní, Said Jatibzadeh.

IRÁN CONVOCA AL EMBAJADOR SUIZO

El Ministerio de Asuntos Exteriores iraní convocó al embajador de Suiza en Teherán, Markus Leitner, quien representa los intereses estadounidenses en el país, para trasladarle su "enérgica protesta" por las palabras de Ratcliffe y calificó las acusaciones de ser un intento de "distraer a la opinión pública y fomentar provocaciones sospechosas antes de las elecciones".

La Casa Blanca acusó particularmente al régimen iraní de haber accedido a datos de votantes estadounidenses y haberlos usado para perjudicar al presidente y candidato republicano a la reelección, Donald Trump.

"Ya hemos visto a Irán enviar falsos correos electrónicos diseñados para intimidar a votantes, incitar tensiones sociales y perjudicar al presidente Trump", apuntó.

Ratcliffe también denunció que Teherán está distribuyendo un vídeo "que sugiere que individuos pueden votar de forma fraudulenta", algo que según dijo "no es cierto".

RUSIA DICE QUE SON ACUSACIONES INFUNDADAS

Por su parte, el portavoz del Gobierno ruso, Dmitri Peskov, aseguró que las acusaciones contra Rusia "están llegando todos los días, todas son absolutamente infundadas, no se basan de nada. Más bien es un tributo a los procesos políticos internos asociados con las próximas elecciones" presidenciales en EE.UU.

Aunque la Casa Blanca también sostiene que Rusia ya se ha hecho con datos de votantes igual que Irán, apunta a que por el momento no hay evidencias de que haya utilizado la información que ha obtenido.

Las alarmas llevan meses sonando en Washington para que no se repita lo ocurrido en 2016, cuando piratas informáticos rusos lograron intervenir de forma camuflada en el debate político de EE.UU. para influir en los resultados electorales, una actuación que según los demócratas habría ayudado al presidente Donald Trump a ganar los comicios.

CORREOS ELECTRÓNICOS INTIMIDATORIOS EN FLORIDA Y ALASKA

En los últimos días, votantes demócratas en estados como Florida o Alaska han recibido correos electrónicos intimidatorios supuestamente enviados por el grupo ultraderechista Proud Boys, pero que el Gobierno dice que en realidad fueron enviados por Irán, y que amenazaban a los demócratas para que votasen por Trump.

Al margen de las agencias de seguridad, las propias empresas tecnológicas están desempeñando un papel crucial para luchar contra las amenazas informáticas, como prueba la actuación más relevante de los últimos meses, liderada por Microsoft a mediados de octubre y en la que se desmanteló una red masiva de secuestro de datos o "ransomware".

La empresa del sistema operativo Windows logró eliminar la red Trickbot, en la que hackers profesionales venden sus servicios a criminales y estados-nación para lanzar operaciones de "ransomware" y que en los últimos cuatro años ha infectado más de un millón de ordenadores en todo el mundo.

Microsoft explicó que este tipo de ataques son una de las mayores amenazas al proceso electoral, puesto que pueden usarse para infectar los ordenadores en los que se guardan las listas de electores o desde los que se informa de los resultados tras los comicios, robando los datos y generando una situación caótica.