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La costa oeste de los Estados Unidos continúa sufriendo una ola de calor "peligrosa y sin precedentes", lo que ha llevado a batir numerosas marcas históricas de altas temperaturas en varias zonas del país, informó este sábado el Servicio Nacional de Meteorología (NWS, en inglés).

Esta ola de calor se mantiene con fuerza en gran parte de California, Nevada, Arizona y Utah, donde se han emitido advertencias de calor excesivo hasta la noche del domingo.

Hasta entonces, el NWS anticipa que se pueden superar varias temperaturas récord este mismo sábado, especialmente en California, Nevada y Arizona, los estados más golpeados por la ola de calor y donde los termómetros se mantendrán bien por encima de la media.

El viernes se registró una temperatura máxima en el país de 51 grados centígrados en el desierto del Death Valley (Valle de la Muerte), situado en el sureste de California.

Pero en zonas mucho más habitadas como en la populosa ciudad de Tucson, en el sur de Arizona, se registraron esta semana temperaturas de hasta 45 grados, cuatro más que en Utah, donde con 41 grados se igualó su récord histórico, según datos de la NWS.

Hasta que un frente frío dé este lunes cierto alivio a parte de la costa oeste del país, se seguirán superando marcas históricas y todo cuando todavía no comenzó oficialmente el verano, algo que sucederá el próximo lunes.

La compañía meteorológica privada AccuWeather anticipa que en Las Vegas (Nevada) está en riesgo este sábado su marca histórica de 45 grados centígrados, establecida en 1940.

Algo que ya sucedió en los últimos días en varias ciudades de California, como en Indio, donde los 48 grados registrados el viernes dejaron atrás los 47 anotados allá por 1922.

En total, unos 40 millones de personas se encuentran bajo "alerta por calor excesivo", por lo que las autoridades recomiendan reducir la exposición al calor y estar atentos a los síntomas de un golpe de calor, que puede llegar a ser mortal.

Esta ola de calor ha agravado la situación de escasez de lluvia que se vive en esta zona del país, y, según el Monitor de Sequía de EE.UU., las condiciones actuales son las más extremas de las últimas dos décadas.