EFEDel Río (Texas, EE.UU.)

Miles de haitianos siguen retenidos este viernes en un campamento improvisado bajo el puente internacional de Del Río, en la frontera de Texas con México, a la espera de entrar a Estados Unidos, como lo ha hecho Junior Saint, que aspira a "una vida mejor".

El número de migrantes a los que se autoriza ingresar a territorio avanza con cuentagotas, según organizaciones locales, mientras que la incesante llegada de recién arribados ha desbordado al Gobierno de Joe Biden.

Uno de los afortunados en tener su trámite migratorio aprobado este viernes fue Saint, cuyo primer capítulo de esta nueva etapa en EE.UU. inició en la también improvisada estación de autobuses local, al lado de un túnel de lavado de coches.

AUTOBÚS DESTINO A UN FUTURO MEJOR

Medio centenar de migrantes, en su mayoría de Haití, esperaban ahí su turno para acceder al único autobús que les llevaría a San Antonio, también en Texas, de manera gratuita gracias a la ayuda de voluntarios locales.

Desde San Antonio, cada familia tomará otro autobús o un avión que les llevará en muchos casos con sus allegados ya residentes en EE.UU.

Si bien Saint estuvo en la cola por varias horas, no logró asientos para él y su familia y, resignado, empezó a buscar opciones para pasar la noche en Del Río.

La noche de este viernes será sin embargo mejor para él que la del jueves, ya que Saint explicó a Efe que la pasó "en la cárcel", en alusión al centro de detención de la Patrulla Fronteriza, con su hija de 11 meses, Mahissa, cuyo nombre lleva tatuado en el brazo, y su mujer.

"Hacía frío, pero estábamos todos juntos", dijo Saint sonriendo por primera vez, ahora ya en libertad provisional en suelo estadounidense tras pasar otras tres noches en el campamento improvisado.

El objetivo final de Saint es claro: llegar a Miami para encontrarse con familiares y amigos y empezar a trabajar "lo antes posible" para dar "una vida mejor" a su hija.

Lejos quedará Haití, un país que desde el asesinato del entonces presidente del país, Jovenel Moïse, "se había convertido en un infierno para todos", asegura.

CERCA DE 13.000 MIGRANTES RETENIDOS

En total, unos 13.000 migrantes han estado cruzando desde este martes a Estados Unidos y han desbordado a las autoridades migratorias, que han improvisado el refugio debajo del puente internacional que conecta con Ciudad Acuña (México) a la espera de ir procesando solicitudes de asilo, según datos facilitados a Efe por la Coalición Humanitaria Fronteriza de Val Verde.

Su directora para asuntos fronterizos, Cynthia Vázquez, contó en una entrevista con Efe que su principal misión es facilitar la llegada de estos migrantes a sus respectivas familias, ya sea en autobús o avión.

No obstante, Vázquez reconoció que estas últimas jornadas han sido "muy pesadas" para todos los voluntarios ante el alud de personas migrantes que llegan a su ciudad.

También se ha visto desbordado el Gobierno Joe Biden, que cerró este viernes el puente fronterizo que une a Del Río con Ciudad Acuña (México) de manera inesperada.

CIERRE INMEDIATO DEL PUENTE INTERNACIONAL

"El cierre temporal es necesario para que la Patrulla Fronteriza responda a las necesidades urgentes de seguridad y protección presentadas por una afluencia de migrantes a Del Río", apuntó el cuerpo, que informó que la medida entró en efecto de inmediato.

Fue tan repentino que varios periodistas estadounidenses que se encontraban trabajando en la ciudad mexicana se quedaron atrapados, según contó a Efe uno de estos profesionales, que prefirió mantenerse en el anonimato.

La frontera entre Texas y México ha registrado cifras récord en las llegadas de migrantes irregulares desde que Biden asumió el poder en enero pasado y ya ha sido foco de una crisis política para el nuevo presidente.

Alex Segura Lozano