EFELisboa

Lisboa se prepara para acoger la sede mundial del Imamat Ismaili, una comunidad religiosa del islam chií que promete dejar en suelo portugués una importante inversión en proyectos culturales, científicos y de ayuda al desarrollo.

Con 15 millones de fieles en todo el planeta y unos 9.000 miembros en Portugal, esta comunidad no tiene territorio definido pero está presente en una treintena de países a través de una red de agencias empresariales y sociales concentradas en la Red Aga Khan para el Desarrollo (AKDN).

Los ismailíes siguen las directrices del Aga Khan, su líder espiritual, que se calcula mueve un presupuesto anual de entre 600 y 900 millones de euros para proyectos sociales en todo el mundo.

A pesar de su amplia presencia alrededor del globo, el Imamat Ismaili, como se denomina al gabinete del Aga Khan, no tenía una sede permanente hasta ahora, que ha decidido fijarla en Portugal, uno de los países europeos donde más presente está la comunidad.

"Hubo invitaciones de varios países que querían ser la sede, pero Portugal se adelantó y mostró una gran capacidad negociadora", dijo a Efe el representante de la AKDN en Portugal, Nazim Ahmad.

La elección de Lisboa se hizo efectiva con el acuerdo firmado en junio de 2015 entre el Gobierno portugués y el Aga Khan, que establece en la capital lusa una estructura que será responsable de los proyectos desarrollados en Portugal y el resto de países donde está presente la institución.

La relación entre Portugal y los ismailíes se remonta a 1983 con la llegada al país de una de las principales agencias de la AKDN, la Fundación Aga Khan -cuya sede global se encuentra actualmente en Ginebra y va a permanecer en suelo suizo-, reconocida en 1996 como una fundación portuguesa por decreto ley.

La mayor parte de los miembros de la comunidad, que se definen como portugueses y están totalmente integrados en el país, comenzó a llegar a Portugal hace cuatro décadas procedente de Mozambique, antigua colonia lusa.

"Nuestras relaciones con la comunidad portuguesa comenzaron en África y las relaciones con el Estado portugués desde aquel momento han sido muy próximas", explicó Ahmad, que también representa a la Red en Mozambique.

Los acuerdos firmados entre la comunidad y el Estado luso en los últimos 20 años muestran que esa relación es "fuerte, transparente y, por encima de todo, de confianza mutua", defiende Ahmad, que también destaca la elección de Portugal para acoger la sede por sus buenas relaciones con la Unión Europea (UE).

No se ha fijado la cifra de inversión que puede llevar a Portugal la sede del Imamat Ismaili, pero los desembolsos ya han comenzado: la comunidad compró el mes pasado el céntrico Palacio Henrique Mendonça, hasta ahora propiedad de la Universidad Nova de Lisboa.

La operación permitirá al Estado portugués encajar 12 millones de euros y el proyecto de recuperación y rehabilitación del inmueble supondrá un desembolso extra cercano a los 6 millones de euros.

Pero Portugal no va a ser sólo el lugar físico desde donde trabaje el Aga Khan, también va a recibir proyectos en diversas áreas sociales, como la educación, la ciencia o la salud.

"Vamos a concentrarnos mucho en el área que nos ha pedido el Gobierno, que es donde hay más necesidad, la educación", dijo Ahmad.

La Fundación Aga Khan ya cuenta con experiencia en este área en Portugal, ya que gestiona desde 2009 un centro de educación infantil en el barrio lisboeta de Olivais, donde han implantado un método de pedagogía participativa para niños de diferentes orígenes.

"El Gobierno nos pidió hace 6 o 7 años gestionar el centro de educación infantil. Ha tenido un papel muy importante y hemos tenido visitantes de países como España, China, Francia, Alemania y Angola para ver cómo pueden aplicar el método de enseñanza", explicó Ahmad.

En el ámbito de la cultura también se han puesto en marcha varias iniciativas, entre ellas la donación de 200.000 euros al Museo Nacional de Arte Antiga para financiar la adquisición de un cuadro del pintor portugués Domingos de Sequeira.

La colaboración más reciente entre el Imamat Ismaili y el Estado portugués fue firmada en mayo: una iniciativa para promover proyectos de cooperación científica y tecnológica en los países de la África lusófona para la que la comunidad liderada por el Aga Khan va a invertir 10 millones de euros.

La actividad del Imamat Ismaili gozará a cambio de varios beneficios fiscales, como la exención del pago de impuestos sobre los bienes inmuebles o sobre los donativos realizados.