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El primer ministro ruso, Dmitri Medvédev, denunció hoy la politización de las relaciones económicas internacionales a través de la adopción de sanciones, en clara alusión a Occidente.

"Un importante rasgo de la economía actual que nos afecta a todos es la drástica politización de las relaciones económicas internacionales", dijo Medvédev al intervenir en el Foro Gaidar, que abre el año político en Rusia.

Medvédev mencionó "medidas de fuerza, sanciones y barreras políticamente motivadas" como los factores "que causan permanentemente tensión en el mundo".

Recordó que la economía mundial está cambiando a marchas forzadas debido a las nuevas tecnologías y que el G20, y no el G8, es la plataforma ideal para coordinar las políticas económicas ante esos nuevos desafíos.

Aseguró que la economía rusa ha salido "mejor parada" de la recesión en la que se encuentra sumida desde finales de 2014 de lo que pronosticaban los expertos, pese a los bajos precios de los hidrocarburos.

Dijo que el potencial de crecimiento de la economía nacional es de entre el 3,5 % y el 4 %, y que el Gobierno prepara un programa para promover el incremento sostenido por encima de la media mundial, lo que consideró un objetivo perfectamente alcanzable.

Entre las prioridades del Ejecutivo destacó, además de las reformas estructurales, el apoyo a la exportación y a las pequeñas y medianas empresas, la creación de empleo, la construcción de carreteras y la reforma de las ciudades que dependen de una sola fábrica o industria para su supervivencia desde tiempos de la URSS.

Otros proyectos estratégicos que baraja el Gobierno para mejorar la calidad de vida de los rusos se enmarcan en los ámbitos de la sanidad, la vivienda, la educación y el medioambiente.