EFENueva York

El estado de Nueva York registró este viernes más de 1.000 casos confirmados de la COVID-19 en 24 horas, la primera vez que se alcanza esa cifra desde principios de junio, según anunciaron este sábado las autoridades.

El estado, que tiene una población de casi 20 millones de personas, llegó a confirmar más de 10.000 infecciones diarias en los peores momentos de la pandemia, pero en los últimos meses ha conseguido mantener el virus a raya.

En las últimas semanas, sin embargo, el número de casos ha vuelto a ascender poco a poco, aunque el porcentaje de pruebas que resultan positivas sigue manteniéndose bajo, en torno al 1 %.

“Es vital que los neoyorquinos sigan practicando las conductas básicas que nos permiten luchar contra la COVID-19 a medida que entramos en el otoño y en la temporada de gripe. Llevar mascarillas, el distanciamiento social y el lavado de manos hacen una diferencia clave”, señaló en un comunicado el gobernador del estado, Andrew Cuomo.

El viernes las autoridades de Nueva York notificaron casi 100.000 pruebas efectuadas, de las que 1.005 resultaron positivas, mientras que el número de pacientes hospitalizados aumentó en 16 (hasta 527) y el de ingresados en cuidados intensivos en 10 (hasta 164).

Además, fallecieron cuatro personas, elevando el total desde el inicio de la pandemia hasta 25.450, según los datos del Gobierno estatal.

Casi la mitad de los positivos del viernes (429) se registraron en la ciudad de Nueva York, la zona más poblada con casi 9 millones de habitantes y donde en los últimos días las autoridades han alertado de repuntes en varias zonas, especialmente en barrios mayoritariamente judíos ultraortodoxos.

Ante esa situación, el Ayuntamiento ha aumentado el número de pruebas que se efectúan en esas áreas, elevado el reparto de mascarillas y ha llegado a advertir con la posibilidad de medidas de confinamiento si la población no sigue las recomendaciones para frenar el avance del virus.

La Gran Manzana, que fue en la primavera uno de los grandes focos a nivel mundial, ha procedido con una reapertura muy cautelosa y, por ejemplo, aún no se permite a bares y restaurantes servir en interiores.

Mientras, aunque con retrasos, las escuelas públicas han comenzado a reabrir paulatinamente y con un sistema mixto, en el que los alumnos mezclan educación presencial con clases remotas.

Estados Unidos sobrepasó este viernes los 7 millones de casos de coronavirus, apenas dos días después de haber superado la barrera de las 200.000 muertes a causa de la COVID-19, según el rencuentro independiente de la Universidad Johns Hopkins.