EFELima

Después de mes y medio de tensa espera para ser proclamado presidente electo de Perú, el izquierdista Pedro Castillo tiene solo ocho días para preparar el traspaso de poderes sin que su rival, la derechista Keiko Fujimori, deje de considerarlo "ilegítimo" al insistir sin pruebas contundentes en un "fraude".

En una sesión solemne virtual, el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), el órgano supremo electoral peruano, refrendó este lunes los resultados de la votación del pasado 6 de junio, donde Castillo obtuvo el 50,12 % de los sufragios válidos y superó por apenas 44.263 votos a su rival en las urnas.

El nombramiento oficial llegó 43 días después del escrutinio, el lapso más largo de los últimos 40 años, luego de que la corte electoral rechazara la andana de impugnaciones y maniobras legales del fujimorismo para dilatar la proclamación y evitar su tercera derrota consecutiva en unas presidenciales.

El triunfo del profesor izquierdista originario de la región norteña de Cajarmaca fue saludado por varios Gobiernos y organismos internacionales, entre ellos la Organización de Estados Americanos (OEA) y el Sistema de Naciones Unidas en el Perú.

Pero la noticia no fue recibida con el mismo entusiasmo por Fujimori, quien horas antes anunció que reconocía los resultados "porque es lo que mandan la ley y la Constitución", pero subrayó que, en su opinión, la proclamación es "ilegítima" porque, insistió, el partido Perú Libre, por el que postuló Castillo, "ha robado miles de votos el día de la elección".

TIEMPO "INSUFICIENTE"

Ahora, el mandatario electo tiene apenas una semana para realizar la transferencia de poder con el actual Gobierno transitorio de Francisco Sagasti, que le entregará la banda presidencial el 28 de julio, día en que Perú celebrará los 200 años de su independencia.

En las últimas dos décadas, las proclamas de resultados electorales se realizaron en un promedio de un mes antes del cambio de mando, pero esta vez el proceso se estiró en el tiempo por los fallidos intentos legales del partido fujimorista Fuerza Popular y sus aliados, que gastaron elevadas sumas de dinero para presentar un millar de pedidos de nulidad y centenas de apelaciones y recursos de amparo ante el Poder Judicial.

La primera ministra, Violeta Bermúdez, reconoció este martes que una semana es un plazo "insuficiente" para el proceso de transferencia de poderes, aunque afirmó que el Gobierno de Sagasti ya está preparado desde fines de mayo, a la espera de que Castillo designe a sus equipos revisores.

ROSTROS INCÓGNITOS

A la fecha, la máxima atención está puesta en conocer quiénes serán los rostros que acompañarán al Gobierno del presidente electo, quien afirmó que rompería su silencio y pondría fin a las especulaciones tras el nombramiento del JNE.

De momento, la incógnita aún persiste, aunque el secretario nacional de Perú Libre en Lima, Richard Rojas, aseguró esta mañana en un mensaje escueto a la prensa que Castillo ya tiene "todo el gabinete completo".

En el radar suenan nombres como el del economista Pedro Francke y el médico Hernando Cevallos para las carteras de Economía y Salud, respectivamente, que son las que generan mayores expectativas por la coyuntura actual, marcada por la crisis económica desatada por la pandemia del coronavirus y la continuidad de la campaña de vacunación contra la enfermedad.

Para el cargo de primer ministro, una de las cartas es el excongresista Roger Nájar, el jefe del plan de Gobierno de Perú Libre y allegado al polémico Vladimir Cerrón, fundador del partido que se declara marxista y sobre el que pesa una condena por corrupción.

Sin contar aún con el anuncio oficial de Castillo, el congresista electo Guillermo Bermejo escribió esta mañana en su cuenta de Twitter que "Nájar como primer ministro asegura el proyecto de cambio para la patria que prometió" el presidente electo y Perú Libre.

ALIANZAS Y GOBERNABILIDAD

El otro gran interrogante lo alimentan las dudas acerca de las garantías de gobernabilidad de Castillo, que se enfrenta a un escenario complejo con alta polarización y una fuerte oposición parlamentaria en un Congreso altamente fragmentado.

Esa coyuntura obliga a Perú Libre a encontrar a contrarreloj aliados en otras bancadas para hallar una salida a la grave inestabilidad política que el país vivió en el último quinquenio y que se saldó con la caída de tres presidentes y la disolución del Parlamento.

Si bien el partido del lápiz ha obtenido 37 escaños, la primera minoría en un Legislativo de 130 miembros, hasta la fecha solo cuatro fuerzas minoritarias -Juntos por el Perú, Somos Perú, Podemos Perú y el Partido Morado- se expresaron a favor de brindarle gobernabilidad, mientras que se espera el paso de los días para saber si se cerrarán algunas otras alianzas.

Carla Samon Ros