EFEDacca

Entre acusaciones de fraude respaldadas por la comunidad internacional, la oposición de Bangladesh abandonó la liza por las elecciones municipales celebradas hoy en las principales ciudades, una decisión que amenaza con reavivar la crisis política que sufre el país desde comienzos de año.

El Partido Nacionalista de Bangladesh (BNP) de la exprimera ministra Khaleda Zía anunció la retirada de sus candidatos a media jornada de los comicios de Dacca y de la portuaria Chittagong, a la que estaban llamados unos seis millones de electores.

El BNP denunció detenciones de supervisores electorales de su formación, ataques, obstaculización a votantes y un "fraude masivo", unos hechos documentados por una amplia sección de la prensa bangladesí, pero desdramatizados por la Comisión Electoral (CE).

"Decidimos concurrir para demostrar al exterior que no es que nos neguemos a participar, sino que el Gobierno no está preparado para celebrar elecciones en las que la gente pueda votar libremente", afirmó a Efe un portavoz de los opositores, Asaduzzaman Ripon.

El BNP ya había boicoteado los comicios generales de 2014 y desde el pasado enero, al cumplirse el aniversario de aquellos comicios, lanzó una campaña de protesta para forzar un adelanto electoral que en tres meses causó al menos 120 muertos y cientos de heridos.

Los comicios de hoy eran la primera cita electoral a la que la oposición había aceptado concurrir tras el comienzo de la crisis.

Las críticas de la oposición sobre el proceso electoral fueron secundadas por varias misiones diplomáticas en el país, incluido EEUU, que en un comunicado se mostró "decepcionado por los amplios informes creíbles de primera mano sobre la manipulación, intimidación y violencia" ocurridas en los comicios.

Varios electores manifestaron a Efe a pie de urna en Dacca quejas sobre el desarrollo de la votación, que tuvo lugar entre fuertes medidas de seguridad, con unos 80.000 agentes de diversos cuerpos vigilando colegios electorales en la capital y Chittagong, y tres batallones del Ejército aguardando en el cuartel.

"Yo soy seguidora de la (gobernante) Liga Awami, pero honestamente creo que no lo están haciendo bien. Mucha gente no ha podido votar. Estas elecciones no son como deberían ser", criticó una mujer que prefirió mantenerse en el anonimato.

A través de su secretario general adjunto, Mahbub-ul Alam Hanif, la Liga Awami calificó el boicot del BNP como "una conspiración premeditada" y alegó que el cuadro de candidatos opositores no estaba preparado para "ganar los comicios".

Por su parte, la Comisión Electoral restó trascendencia a las quejas y valoró que, a falta de datos relativos a Dacca, la participación en Chittagong había sido alta, un 70 % según una estimación provisional.

"No hemos recibido muchas quejas. Las que hemos recibido serán investigadas por un tribunal", aseguró a Efe un portavoz del organismo, Afazur Rahman, que agregó que los resultados provisionales serán publicados esta medianoche o mañana.

El portavoz defendió que los comicios fueron supervisados por más de 3.000 observadores nacionales y unos 150 extranjeros, estos últimos en su mayoría funcionarios de embajadas sin conocimientos reales en monitoreo electoral, según explicó a Efe una fuente cercana al proceso.

Tras el anuncio del boicot, analistas y expertos comenzaron a especular sobre una posible intensificación de la campaña de agitación del BNP, que, desgastado por arrestos y desapariciones de líderes y militantes, había reducido el tono de la confrontación a principios de abril.

El portavoz del BNP Ripon aseguró a Efe que la ejecutiva del partido se reunirá esta noche para decidir qué pasos tomar.

"Todavía no hemos decidido llamar a huelga general o convocar otro tipo de protestas. Tenemos que analizar la situación", mantuvo.

La tensión es una tónica habitual en la polarizada escena política de Bangladesh, donde la Liga Awami de la primera ministra, Sheij Hasina, y el BNP de Zía, partidos herederos de importantes figuras de la independencia bangladesí, se han alternado en el poder desde hace más de dos décadas.

"Bangladesh vive en crisis continua. No creo que ésta que vivimos actualmente se acabe hasta que la oposición participe en las generales", se lamentó la maestra Saadia, tras manchar su dedo con la tinta que registraba su voto.

Por Igor G. Barbero