EFEAbiyán

El presidente de Costa de Marfil, Alassane Ouattara, ha sido reelegido para un nuevo mandato de cinco años tras obtener el 83,6 por ciento de los votos en las elecciones celebradas el pasado domingo.

Los comicios registraron una participación del 54,63 por ciento del censo electoral, según los resultados anunciados anoche por el presidente de la Comisión Electoral Independiente (CEI), Youssouf Bakayoko.

Por detrás de Ouattara figura en el recuento de votos Pascal Affi N'Guessan, del Frente Popular Marfileño (FPI), fundado por el expresidente Laurent Gbagbo, que obtuvo el 9,29 por ciento de los votos.

Kouadio Konan Bertin, conocido como "KKB", ha quedado en tercera posición tras obtener el 3 por ciento de los votos como candidato por el Partido Democrático de Costa de Marfil (PDCI), hasta ahora integrado en la coalición gobernante liderada por el partido de Ouattara, la Agrupación de los Republicanos (RDR).

Tres candidatos y algunos partidos de oposición habían propuesto un boicot a las elecciones.

La aplastante victoria obtenida por Ouattara hace innecesario acudir a una segunda vuelta presidencial, donde la oposición confiaba en sumar fueras para vencer al mandatario.

El escrutinio se ha realizado en calma y sin incidentes, mientras que observadores de la Unión Africana (UA) y la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO) han destacado el "buen desarrollo" de los comicios.

Estas elecciones estaban llamadas a afianzar la situación de estabilidad que vive Costa de Marfil después de la violencia que siguió a los anteriores comicios, en los que Ouattara se impuso en la segunda vuelta al entonces presidente, Laurent Gbagbo.

Las presidenciales de 2010 estuvieron empañadas por las acusaciones de fraude electoral de Gbagbo, en el poder desde el año 2000, y los combates posteriores entre seguidores de ambos líderes, que se saldaron con más de 3.000 muertos y cientos de miles de desplazados.

La violenta represión de las manifestaciones que siguió a las votaciones llevó a Gbagbo ante La Haya, donde será juzgado por crímenes contra la Humanidad, mientras que su esposa y otros altos cargos del régimen fueron condenados a largas penas de cárcel en Costa de Marfil.