EFEWashington

Los líderes republicanos celebraron hoy que con el empate en el Tribunal Supremo sobre la legalidad de las medidas migratorias del presidente de EE.UU., Barack Obama, para detener las deportaciones se haya puesto freno a lo que consideran un uso extralimitado de su poder ejecutivo.

"Es una victoria en nuestra lucha para restaurar la separación de poderes. El presidente no escribe las leyes, es el Congreso el que las escribe", aseguró el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, en una rueda de prensa posterior a la decisión del Supremo.

Los ocho jueces del Tribunal Supremo empataron hoy en su decisión sobre las medidas migratorias del presidente, con lo que prevalece la decisión de un tribunal inferior que invalidó parte de las medidas ejecutivas para retrasar las deportaciones de millones de jóvenes indocumentados y padres que tienen hijos con residencia permanente o ciudadanía estadounidense.

Obama ya ha ejecutado parte de las medidas de deportación diferida para jóvenes inmigrantes indocumentados, conocida como DACA, pero con la decisión del Supremo queda suspendida una ampliación de la misma y otra que beneficiaba a padres indocumentados de residentes legales (DAPA).

El senador republicano John McCain dijo que el Supremo "ha reafirmado que las acciones unilaterales, que han marcado su mandato (el de Obama), no persistirán".

Ken Paxton, el fiscal general de Texas, estado contra el que se dirimía el caso en el Supremo, aseguró que la decisión deja claro que "una persona, así sea el presidente, no puede cambiar unilateralmente la ley".

El presidente estadounidense intentó promover una reforma migratoria integral que sacara de las sombras a 11 millones de inmigrantes indocumentados, algo que contó con el apoyo de republicanos en el Senado, pero acabó bloqueado por la mayoría republicana de la Cámara baja.

La Casa Blanca intentó por medio de decretos ejecutivos evitar la deportación de millones de jóvenes indocumentados que llegaron de niños al país, han estudiado en Estados Unidos y se consideran estadounidenses, los llamados "dreamers" (soñadores).

Uno de los senadores que apoyó un plan migratorio bipartidista, Marco Rubio, de Florida, consideró hoy que esta es "la decisión correcta. No importa qué solución se prefiera para solucionar nuestro roto sistema migratorio, se debe legislar con el Congreso".

La organización Human Right Watch (HRW) alertó en un comunicado de que la suspensión de medidas de alivio migratorio pone a millones de familias indocumentadas en "serios riegos de abusos".

La oficiosa candidata demócrata a la Presidencia de EE.UU., Hillary Clinton, afirmó que la división en el Supremo es "desgarradora" y "podría separar a cinco millones de familias en riesgo de deportación".

"Considero que el presidente Obama actuó de manera adecuada con su autoridad constitucional y legal al emitir la acciones ejecutivas de DAPA y DACA", añadió Clinton en un comunicado.

La ex secretaria de Estado recordó también que parte del problema del rechazo a las medidas migratorias de la Casa Blanca se debe a que el Senado se sigue negando a ratificar el nominado para el noveno asiento del Supremo, vacante por la muerte de uno de los magistrados de inclinación conservadora.

El líder de la minoría demócrata de la Cámara Alta, el senador Harry Reid, acusó a los republicanos de llevar su estrategia de bloqueo al poder judicial, y reiteró la necesidad de "temer un Tribunal Supremo que funcione" con la aprobación de un nuevo reemplazo.

El rival en las elecciones primarias de Clinton, el senador Bernie Sanders, recordó que los inmigrantes indocumentados también se enfrentan a políticas como las del oficioso candidato republicano, Donald Trump, quien ha prometido deportaciones masivas.

"Más de cuatro millones de futuros estadounidenses se quedan esperando respuestas sobre un sistema migratorio roto. No podemos permitir que su futuro y el de muchas personas vulnerables queden en mano de intolerantes como Donald Trump", aseguró Sanders.