EFEJerusalén

El presidente israelí, Reuvén Rivlin, una de las voces más duras en los últimos días contra el extremismo israelí, entona el "mea culpa" y reconoce que su país ha "enterrado la cabeza" ante el problema, en una larga entrevista hoy en el diario Yediot Aharonot.

"Estamos escondiendo la cabeza en la arena. Por supuesto, no aceptamos esos actos, por supuesto que deben ser condenados, pero no hacemos nada para acabar con ellos. Cuando las malas hierbas empiezan a crecer en un jardín, si no las arrancas inmediatamente de raíz, se harán con el jardín", advirtió el mandatario.

Rivlin, parte del ala dura de la derecha israelí, hizo unas durísimas declaraciones el pasado domingo tras los ataques contra la marcha del orgullo gay de Jerusalén y contra una vivienda palestina -en los que mataron a una adolescente israelí y a un bebé palestino e hirieron a otras ocho personas- que le han valido severas críticas de partidos de la derecha e incluso amenazas e insultos que ha tenido que denunciar a la Policía.

"Tenemos que preguntarnos si no nos hemos engañado a nosotros mismos cuando preferimos pensar, por conveniencia, que este fenómeno extremista era un asunto temporal que no tenía que tratarse con total severidad. Los que queman casas, vandalizan mezquitas y profanan iglesias nos hacen daño primero a nosotros, a los que creemos en la justicia de nuestro camino. Creen que apoyan los asentamientos, pero nos destruirán con ese camino. Los místicos están poniendo en peligro la existencia de Israel", afirmó.

Rivlin dijo la pasada semana "mi pueblo ha elegido el pueblo del terror y perdido su apariencia de humanidad", una declaración que confirmó en la entrevista, asegurando que no se trataba solo de un problema de unos pocos porque: "Si todos permanecemos callados, entonces todos somos cómplices".

Rivlin defiende que "la verdadera derecha no es fanática. La mayoría de la derecha quiere a la gran Tierra de Israel por amor a la tierra, no por odio a los otros", pero también muestra su preocupación por el avance del extremismo en la sociedad.

"Hay gente que, como yo, apoya la gran Tierra de Israel y la visión del regreso a Sión pero cree que esto no nos obliga a ser demócratas. Creen que un estado judío y democrático significa democracia solo para los judíos. Están distanciados de nuestras obligaciones como soberanos, como mayoría", critica.

Sin embargo, a su entender, es obligación de su país "como soberano, garantizar que no se permita ninguna discriminación y racismo".

Un problema que ha fomentado el extremismo, asegura, son los intereses políticos de la derecha.

"A veces, para alcanzar al núcleo duro, los políticos sienten que tienen que estar de acuerdo con los extremistas. Esto puede verse claramente cuando necesitan poder político: no dudarán en incitar y provocar si creen que les dará votos", denuncia.

"Hoy en día, si quieres construir una base política que te apoye y dé poder, tienes que subrayar la división entre distintos sectores. A veces, esto se transforma en animosidad. Si odias a los árabes, nosotros los políticos estamos contigo, y si te gustan los árabes, eres nuestro enemigo", sentencia.

Rivlin apuesta por encontrar una solución para acabar con el conflicto con los palestinos y sugiere "fronteras abiertas", dos estados vivan uno a lado del otro "como una confederación" entre el mar Mediterráneo y el río Jordán.