EFEWashington

Ante la marcha de ultraderecha convocada para el sábado, la Policía ya ha instalado una valla de rendijas negras alrededor del Capitolio de EE.UU. y los reservistas de la Guardia Nacional se mantienen en alerta por si fuera necesario intervenir.

En las últimas horas, se ha ido colocando una valla metálica similar a la que protegió durante seis meses la sede parlamentaria después de que simpatizantes del presidente Donald Trump (2017-2021) se abrieran paso por la fuerza el pasado 6 de enero.

La verja, sin embargo, tenía este jueves las puertas abiertas y podían traspasarla sin ningún problema turistas, niños en bicicleta, periodistas y trabajadores del Congreso.

A diferencia de lo que ocurrió tras el 6 de enero, esta vez los agentes de la Policía del Capitolio, refugiados del sol y la lluvia debajo de un paraguas, no pedían identificación a los viandantes.

La española Mónica Petidier, de 22 años, contó a Efe que no tuvo ningún problema en llegar hasta el Capitolio, aunque sí que percibió que había más vallas que otras veces.

Petidier, que se mudó en agosto a Washington D.C. para estudiar un máster en Producción, acudió este jueves con una amiga al Congreso para hacer fotos en blanco y negro para una de sus clases.

Mientras Petidier y su amiga tomaban fotografías, algunos policías se paseaban en bicicleta por la explanada del Capitolio. "Buenas tardes", saludó uno de ellos.

Después del asalto del pasado 6 de enero y durante seis meses, una valla metálica de color negro y de 2,4 metros de alto restringió el paso de vehículos y peatones a la sede del Congreso de EE.UU., que hasta entonces se había enorgullecido de estar abierto a todos los ciudadanos.

La Policía está en alerta ante la protesta del sábado y ha pedido al Pentágono que, en caso de que sea necesario, active a la Guardia Nacional, un cuerpo militar en la reserva y que después del asalto del 6 de enero durmió durante días en los pasillos del Congreso ante la posibilidad de más disturbios.

Según la CNN, este jueves el Departamento de Seguridad Nacional advirtió al resto de agencias del Gobierno de la posibilidad de que se produzca violencia en la marcha del sábado, una conclusión a la que llegó después de analizar debates en internet sobre el evento.

El objetivo de la protesta es dar apoyo a los más de 600 detenidos por el asalto al Capitolio, en el que murieron cinco personas, entre ellas un policía.

El organizador principal de esa protesta es Matt Braynard, un exasesor de Trump y quien estima que la asistencia llegará a 700 personas.

Todavía se desconoce si acudirán miembros de los grupos de ultraderecha más radicales como Proud Boys y Oath Keepers.

Esos grupos sí asistieron a la protesta del 6 de enero, cuyo objetivo era impedir la ratificación de la victoria en las elecciones de noviembre de 2020 del candidato demócrata y actual mandatario, Joe Biden.