EFEWashington

La secretaria del Tesoro estadounidense, Janet Yellen, y el presidente de la Reserva Federal (Fed), Jerome Powell, reconocieron este martes que la inflación en EE.UU. durará "más de lo esperado" en sus cálculos de los últimos meses.

Ambos funcionarios se pronunciaron en una audiencia ante el Comité Bancario del Senado, en la que respondieron preguntas sobre la actualidad de la economía estadounidense y las ayudas para mitigar los efectos de la pandemia del coronavirus.

"La inflación es elevada y probablemente lo seguirá siendo en los próximos meses antes de moderarse", advirtió a los congresistas Powell, a pesar de que en los últimos meses se refirió al alza de precios como un periodo "transitorio".

El presidente de la Fed explicó que el estancamiento en la oferta, que es uno de los principales factores del aumento de la inflación en el país, ha "empeorado".

"Mire las compañías automotrices, mire los barcos con anclas en las afueras de Los Ángeles. Esto es realmente un desajuste entre la oferta y la demanda. Necesitamos que esos bloqueos de la oferta se alivien, disminuyan, antes de que la inflación pueda bajar", explicó Powell durante la sesión.

El dirigente admitió que estos efectos "han sido mayores y más duraderos de lo previsto", pero dijo esperar que disminuyan y que, a medida que lo hagan, la inflación retroceda hacia la meta del 2 % a más largo plazo.

Por su parte, Yellen anticipó que la inflación "probablemente estará más cerca del 4 %" este año, y que "claramente estará por encima del 2 %", que es la meta anual de la Fed.

La inflación anual se redujo en agosto en EE.UU. en una décima, al 5,3 %, en la primera señal de un enfriamiento de los precios tras meses de alzas sostenidas, aunque se mantiene todavía a niveles muy elevados.

Por otro lado, Powell explicó que el banco central estadounidense podría comenzar a reducir sus 120.000 millones de dólares en compra mensual de bonos a partir de su próxima reunión de política monetaria, programada para el 2 y el 3 de noviembre.

De hecho, en su último encuentro la semana pasada, la Fed dejó sin cambios los tipos de interés, entre el 0 % y el 0,25 %, pero apuntó a que podría iniciar "pronto" la retirada del estímulo monetario a través de la reducción en el volumen de compra mensual de bonos.

Yellen y Powell coincidieron, además, en señalar que la variante delta de la covid-19 ha ralentizado la recuperación de la economía estadounidense a pesar de una reapertura de la actividad "sin precedentes".

Preguntada por la situación actual de la economía, la titular del Tesoro consideró que la recuperación de la recesión inducida por la pandemia sigue siendo "frágil, pero rápida".

"Si bien nuestra economía continúa expandiéndose y recuperando una parte sustancial de los empleos perdidos durante 2020, los desafíos significativos de la variante delta continúan suprimiendo la velocidad de la recuperación y presentan barreras sustanciales para una economía potente", remarcó Yellen.

Más allá de la ralentización económica, Powell también destacó que la variante delta ha provocado "un sufrimiento humano significativo".

Los datos oficiales apuntan que el crecimiento del empleo en EE.UU. se desaceleró notablemente en agosto, cuando la tasa de desempleo alcanzó el 5,2 %.

Así, la economía estadounidense creó 235.000 empleos en agosto, frente al 1,05 millón de puestos de trabajo creados en julio, lo que fue la cifra más baja en siete meses.

"Las necesidades de cuidado y los continuos temores del coronavirus parecen estar pesando en las ganancias laborales", valoró Powell.

Durante y después de las intervenciones de Yellen y Powell, el parqué de Wall Street registró números rojos.

A mitad de la jornada, el Dow Jones anotaba pérdidas del 1,52 %, unos 530 puntos, mientras que el índice S&P 500 retrocedía un 1,86 %, equivalente a cerca de 82 puntos.