Desenterradas hace unos 150 años, las momias de Guanajuato (México) se han convertido en una espeluznante atracción turística que cada año recibe miles de visitantes de todo el mundo atraídos por el peculiar proceso de conservación que sufrieron. Un lugar muy concurrido, pero no exento de críticas por parte de la Comisión Nacional de Bioética mexicana.