Llevan 27 años reclamando un área para la oración mixta de hombres y mujeres, donde ellas puedan ejercer su fe "en concordancia con su propia identidad" y cada primero de mes, con limitaciones y protección policial, rezan ante el Muro de las Lamentaciones. Rechazadas por los hebreos más ortodoxos son las Mujeres del Muro.