EFESídney (Australia)

Amnistía Internacional (AI) denunció hoy el recorte de servicios médicos "vitales" que se ofrece a los inmigrantes indocumentados que Australia tiene en la isla papuana de Manus, lo que pone aún más en riesgo sus vidas.

"Cinco años después de que Australia implementara su dañina e ilegal política de detención en alta mar, la situación (...) es más desesperada que nunca. El recorte a la sanidad en estos momentos la agrava", dijo el coordinador de AI para los refugiados, Graham Thom.

La organización hizo la denuncia en un nuevo informe basado en la visita de sus investigadores tras el cierre en octubre pasado del centro de detención que Australia tenía en Manus después de ser declarado ilegal por el Tribunal Supremo de Papúa Nueva Guinea.

Unos 700 "sin papeles" se encuentran en centros de acogida de la isla, a la espera de ser trasladados a Estados Unidos, país con el que Australia firmó en 2016 un acuerdo de acogida de 1.250 refugiados, del que hasta ahora se han beneficiado 230 personas, 145 de ellas procedentes de Papúa.

Antes del cierre, los inmigrantes eran atendidos por el Servicio Internacional Médico y Sanitario (IHMS, por sus siglas en inglés), pero el gobierno australiano puso fin al contrato con esta organización en abril.

El gobierno australiano también culminó en octubre sus contratos con los proveedores de salud mental que atendían a los inmigrantes, quienes tienen "una de las mayores tasas mundiales de desórdenes mentales entre los refugiados", según el comunicado de Amnistía.

AI denunció que muchos de los inmigrantes esperan durante meses para ser atendidos por enfermedades graves como bultos cancerígenos, cálculos renales, tifoidea, dengue, problemas motores, de visión y mentales.

También insistió en que Australia debe trasladar estos inmigrantes a su territorio y a otro país en el que puedan estar seguros, así como brindarles la atención adecuada de acuerdo con sus obligaciones internacionales.

Muchos de los refugiados y solicitantes de asilo en Manus han huido de conflictos como los de Afganistán, Darfur, Pakistán, Somalia y Siria; otros han escapado de la discriminación, como las minorías rohinyá, en Birmania (Myanmar), o bidún, en la región del Golfo.