EFESídney (Australia)

Las autoridades de Australia, uno de los países con las medidas más estrictas de bioseguridad, "confinó" a millones de abejas de la región de Nueva Gales del Sur y ordenó sacrificar a otros tantos millones tras la aparición del letal ácaro Varroa.

"Sabemos del devastador impacto que tiene el ácaro Varroa en nuestra miel y la polinización en todo el Estado si no ponemos freno a esta amenaza", justificó el martes en un comunicado el ministro de Agricultura de Nueva Gales del Sur, Dugald Saunder.

El ácaro, que propaga un virus que impide a las abejas volar, recoger alimentos y polinizar los cultivos, fue detectado por primera vez la semana pasada en el puerto de Newcastle, a unos 160 kilómetros al norte de Sídney.

Desde entonces, el virus se ha propagado en al menos siete instalaciones apícolas en la ciudad de Newcastle y la localidad aledaña de Seaham, así como en Bulahdelah, 244 kilómetros al norte de Sídney, la capital de Nueva Gales del Sur, según un comunicado del Ministerio de Agricultura de Nueva Gales del Sur del martes.

Para evitar que el Varroa ocasione pérdidas anuales de 70 millones de dólares australianos (48,35 millones de dólares estadounidenses o 45,90 millones de euros) a la industria apícola australiana, las autoridades de Nueva Gales del Sur prohibieron el domingo por la noche los desplazamientos de los panales en su jurisdicción.

Las autoridades australianas también han establecido dos grandes áreas de bioseguridad, codificadas en tres colores: el rojo, de diez kilómetros y que implica la erradicación; el rosa, de 25 kilómetros, para la vigilancia; y el amarillo, de 50 kilómetros, que obliga a los apicultores a declarar la ubicación de sus panales.

La española-australiana Ana Martin, que gestiona junto a su marido la pequeña empresa apícola Amber Drop Honey, dijo este miércoles a Efe que tiene 40 panales en la zona de erradicación de Bulahdela y espera la comunicación de las autoridades sobre el destino de sus abejas.

La bilbaína también recordó que esta crisis, provocada por la presencia de este ácaro, que "vino de fuera", ya que Australia es uno de los grandes productores mundiales libres del Varroa, se suma a una serie de tragedias que han afectado a los apicultores.

"Depende de cada zona, pero a nosotros nos afectaron años de sequía, luego los fuegos, una inundaciones, luego otra y ahora esto", enfatizó la apicultora española-australiana, que tiene colonias de abejas, tanto compradas como rescatadas.

La producción de miel es muy importante en Nueva Gales del Sur, mientras que las abejas y los apicultores también desempeñan un papel vital en la polinización de cultivos hortícolas como las almendras, las macadamias y los aguacates, entre otros.