EFEManagua

La Iglesia católica de Nicaragua celebró este sábado una misa de desagravio por la histórica imagen de la Sangre de Cristo de la Catedral de Managua, que fue calcinada el 31 de julio de 2020 en un acto que el papa Francisco calificó de “atentado”, mientras que las autoridades lo clasificaron como un accidente.

El cardenal Leopoldo Brenes, quien presidió la misa, brindó un mensaje a los creyentes en el que resaltó la capacidad de los cristianos para perdonar y amar, frente al impacto que causó el incendio parcial del templo católico que calcinó la imagen de la Sangre de Cristo de 383 años, y ante la cual, en 1996, el papa San Juan Pablo II se arrodilló y oró.

“Todos nosotros hemos, este año, experimentado sentimientos entrecruzados, pero teniendo un punto de referencia, el perdón y el amor”, dijo el purpurado.

El sacerdote Luis Herrera recordó lo que sintió el clero tras el incendio, que si bien calcinó la imagen esta no se vino abajo, lo que es considerado por los religiosos como un milagro.

“Nos parecía mentira, nos parecía que no estaba pasando, pero es así. Se presentó entre nosotros el cardenal y comenzamos a enfrentar la situación tan dura, de ver nuestra imagen calcinada, un dolor profundo nos embargaba y nos embarga hasta el día de hoy”, recordó el rector de la Catedral Metropolitana de la Inmaculada Concepción de María de Managua, Luis Herrera.

Según los testigos, el incendio ocurrió de súbito, cuando un hombre lanzó un artefacto en el interior de la capilla, para luego salir huyendo por un hueco que habían hecho personas desconocidas el día anterior.

De acuerdo con la versión policial, el fuego se desató cuando un candelabro cayó sobre un recipiente con alcohol ubicado cerca de la Sangre de Cristo.

POSICIONES ENCONTRADAS

Una investigación del no gubernamental Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) determinó que la versión más probable era la del atentado, debido a que el fuego causado por una veladora y el alcohol habría alcanzado 36,1 grados Celsius, insuficientes para derretir la estructura metálica y los cristales que protegían la imagen, y calentar el ambiente en un espacio con una circulación de aire constante.

Aunque las puertas de la Catedral están cerradas para la celebración de ceremonias religiosas, Brenes admitió visitantes para la acción de desagravio.

Cientos de fieles aprovecharon para acercarse a la imagen, ante la cual algunos se arrodillaron o dedicaron breves plegarias.

Brenes se unió a la discreta romería antes de cerrar el acceso a la capilla e iniciar la misa, transmitida por televisión en un país donde el 58,5 % de sus 6,5 millones de habitantes dice profesar la fe católica, según datos oficiales.

“Ese momento triste hace un año, cuando a esta hora la noticia recorría el mundo registrando cómo nuestra imagen hace 300 años, venerada por personas sencillas y humildes de corazón, experimentaba un atentado bochornoso, producto del odio a la fe de todos nosotros, pero Cristo el Señor, vino a romper esos muros de odio”, comentó.

El incendio reavivó las diferencias entre la Iglesia católica y el presidente Daniel Ortega, quien ha insistido en acusar al Episcopado de haber estado detrás de un supuesto “golpe de Estado fallido”, tal como se refirió a las protestas multitudinarias de 2018 en su contra, y que redujo con ataques que dejaron cientos de presos, muertos o desaparecidos.